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“A PROPÓSITO DE NOSOTROS, LOS JÓVENES”

Jorge Luis Vilca Juárez
Grupo de estudio: Interculturalidad
Puno, febrero del 2009

“Estos jóvenes de ahora”, “en mis tiempos no era así” “qué pasa con la juventud” frases de esta índole a menudo solemos escuchar en las tertulias de las generaciones de los años 60 para atrás, y son las frases de los “mayores” de todas las épocas de la historia de toda la humanidad, evocando con nostalgia mejores tiempos, resaltando con tono glorioso su época juvenil  y con tono de decepción, desencanto y tristeza al referirse a los jóvenes de ahora.

¿Pero a qué se debe todo este panorama? ¿La generación de antaño fue mejor que las generaciones de estas épocas? ¿Los Jóvenes de ahora son conscientes de su confrontación con épocas pasadas? ¿Qué factores determinan esta situación? ¿Por qué los jóvenes de todos los tiempos o generaciones, no reúnen las mismas características o tienen el mismo comportamiento? ¿La globalización tiene algo que ver en esto? ¿En que magnitud? ¿Es el único factor? ¿Qué es lo mejor? More…Estas y muchas interrogantes se plantean en torno a la relación: jóvenes de ayer – jóvenes de hoy; lo que trato de realizar a continuación es un esbozo de lo que probablemente éste ocurriendo en el mundo de los jóvenes de hoy.

Lo básico para llegar a entender  lo que pasa hoy a diferencia del ayer radica en el concepto de identidad su delimitación y dependencia, Guelbenzu (2004) nos dice que “La identidad comienza en el ser,  y permite existir como persona independiente y autosuficiente en la medida que es consiente de esa existencia. La identidad, no es un seguro de nada más que de si misma; no es un bien o un mal sino, simplemente, el reconocimiento de uno entre los demás”, y podríamos remarcar: reconocimiento de si mismo con un pasado y un presente de características, costumbres y tradiciones definidas, en este ejercicio de reconocerse así mismo las nuevas generaciones enfrentan a un mundo muy distante y distinto de los años 60, donde la mundialización se sitúa como eje transversal, ya que a decir de Mattelart (2003) “El movimiento de unificación del mundo surgió mucho antes, pero este se ha extendido y desarrollado recientemente a un ritmo acelerado”. Tomando esta referencia y el concepto de identidad asumida por Villoro (1998) donde   “La Identidad es la representación que tiene de si mismo y este “si mismo” no es el yo pensante, sino la representación que el yo tiene de su propia persona; supone la síntesis de múltiples imágenes de sí en la unidad” y asumiendo la idea que cada persona responde a su ser social la cual esta supeditada en una relación dialéctica de los cambios internos de su localidad así como de los cambios externos a nivel global; podemos decir entonces que cada identidad esta delimitada y dependiente de acuerdo a su contexto histórico, donde la globalización es un factor determinante pero no el único.

En la actualidad las transnacionales, el mercado y los mass media se han posicionado en el mundo objetivo y subjetivo, y estos entes, a decir de Ortiz (2004) “Son espacios de definición de normas y de orientación  de la conducta, su autoridad modela las disposiciones estéticas y las maneras de ser”, de esto, y asumiendo que  el capitalismo y su modelo económico neoliberal ha cumplido su objetivo de dar rienda suelta a las imposiciones del mercado; analizando además, el contexto nacional donde el tejido social esta sumamente fragmentado (núcleo familiar debilitado, relaciones hostiles debido a la desconfianza, insolidaridad, corrupción, etc.), podemos aseverar, según la realidad que palpamos diariamente, que  aquí los perjudicados o los más vulnerables a los mandatos del mercado -y al no contar con referencias positivas, solidas en su entorno- son los jóvenes, los cuales están  a merced de la rapacidad y destrucción que la globalización arrastra consigo, donde la identificación de su “si mismo” tiene no solo la realidad local en la que viven (costumbres, tradiciones y formas propias) sino la realidad mundial a la cual son fácilmente atraíbles, sopretexto de la moda y los nuevos tiempos.

Estas nuevas identidades forjadas en la mayoría de los jóvenes tienen como referencias estilos de vida que parecieran responder con rebeldía al mundo en el que habitan, sin más orientación que vivir por vivir, vivir el momento sin prestarse a compromisos duraderos, ni mucho menos, con responsabilidad de cambio a la problemática del país. Esta situación predominantemente la encontramos en la mayoría de jóvenes de las zonas urbanas, de todas las ciudades unas en mayor o menor grado que otras. Pero todo esto tiene un fondo, si lo miramos desde una perspectiva política (no olvidemos que es el mercado y las trasnacionales que imponen formas de vida a través de la globalización, y son estos entes que forman parte y contribuyen a la permanencia de un sistema: el Capitalismo) y hacemos un análisis marxista del contexto actual, podemos decir, que mientras esta situación perdure, los beneficiados con la voracidad del libre mercado y las taras que este que imparte a la sociedad, será el sistema capitalista y el puñado de personas que lo sostiene; entonces el hecho de que gran parte de los jóvenes vivan en la superficialidad, en un mundo ajeno a su realidad, representa, desde un enfoque capitalista un éxito del sistema, podríamos decir entonces que el libre mercado y el modelo neoliberal esta funcionando perfectamente… y es que es un éxito, en cuanto gran parte de los jóvenes no centre su atención en educarse y actuar para moldear o transformar la situación actual, ya que sería probable con estos cambios, afectar la pomposidad insultante en la que viven una minoría de la sociedad a costa de la gran mayoría; pero asumo también que si la situación de los jóvenes llegase a cambiar y estos asumen su responsabilidad histórica concretamente, y no se orientase bien el camino hacia el cambio, esto traería consigo, como ya lo hemos visto en la historia, situaciones catastróficas.

En cuanto a la existencia de industria de la cultura, podemos aseverar que esta es aprovechada por un sector pudiente de la población, más no por la mayoría; A decir de Eduardo Galeano existe una “censura estructural” y es que las condiciones económicas generadas por el capitalismo para las grandes mayorías impiden que estos, ya sea por motivos económicos principalmente o de cultura, accedan a esta mercancía de información: “¿No se aplica la censura estructural sobre una multitud inmensa, prohibiéndoles el acceso a los libros y a las revistas aunque circulen libremente? ¿Cómo puede esa multitud leer si no sabe leer o no tiene dinero para comprar lo que necesitaría leer? ¿No es una censura estructural la que reserva el derecho de expresión y de creación, en nuestras sociedades, a una minoría privilegiada, mientras cierra los ojos y las bocas de todos los demás?” (Galeano, 1981).

Resumiendo, ante esta  situación los jóvenes de hoy encuentran referencias de vida a escalas globales, los cuales distan mucho de las referencias locales asumidas por los jóvenes de ayer. A decir de Ortiz, “la complicidad, la unidad moral de los jóvenes, esta tejida en el círculo de las estructuras mundiales” en ese entender –asevera- la coyuntura juvenil solo puede ser posible entenderla al situarla en el horizonte de la mundialización. Podemos decir entonces que la identidad de los jóvenes de ahora escapa a un limite territorial, en esta nueva etapa de la desterritorializacion de la cultura (globalización) existen,  a decir de Ortiz, nuevos “referentes identitarios”, y estos están a merced de los “grupos de poder” (unos más fuertes que otros), ya que ellos moldean a través del mercado y los mass media a los ciudadanos que quieren tener, aptos para esta sociedad de consumo.

Profundizando podríamos decir que no existe pasados gloriosos, sino que simplemente cada generación responde a su época, pero aseverar esto sin un análisis de las relaciones de poder y dominación de cada momento histórico, es dar  una mirada superficial a la historia; el proceso de globalización no se mueve por si solo, “la historia la hacen los hombres”.

Bibliografía

* José María Guelbenzu, “signos de identidad”. En: Jesús Conill (ed.) “Glosario para una identidad Intercultural”; Valencia Bancasa, 2002.

* Luis Villoro, “Sobre la identidad de los pueblos”. En: “Estado plural, pluralidad de culturas”; México: Paidos/UNAM, 1998.

* Renato Ortiz, “Modernidad-Mundo e identidad”. En: Ramón Pajuelo & Pablo Sandoval, “Globalización y diversidad cultural: una mirada desde América Latina”; Lima: IEP, 2004.

* Armand Mattelart, “Diversidad cultural en el contexto de la globalización”. En: “Geopolítica de la cultura”. Bogotá: ediciones desde abajo, 2003.

* Eduardo Galeano, “Diez errores o mentiras frecuentes sobre literatura y cultura en América Latina”, 1981.

Un comentario

  1. De: Miguel
    Fecha: Feb 25, 2009

    interesante el artículo, la verdad es que con esto de la globalización me parece que «el consumismo nos consume» 🙂 y esta muy mal que los que dirigen el planeta piensen en calidad de vida es consumir más y más… se ha convertido un círculo vicioso,

    un saludo promo

    Miguel.

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