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		<title>BALSEROS DEL TITICACA</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Jan 2012 18:34:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>emilio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
		<category><![CDATA[Emilio Romero]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuento publicado en 1934 y tomado de: Romero P., Emilio. Balseros del Titicaca. Lima, Perú: Segunda edición, CONCYTEC, 1989. 109:13-19 pp. &#160; Los cerros que bordean la bahía de Puno, en el Titicaca, cortan bruscamente la tarde. Ocultan el sol sin crepúsculo, pero por los flancos de las montañas, se proyectan los dorados rayos del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right" style="font: Verdana; font-size: 11px;">Cuento publicado en 1934 y tomado de:<br />
Romero P., Emilio. <em>Balseros del Titicaca</em>. Lima, Perú: Segunda edición, CONCYTEC, 1989. 109:13-19 pp.</p>
<p><span id="more-260"></span></p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">&nbsp;</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Los cerros que bordean la bahía de Puno, en el Titicaca, cortan bruscamente la tarde. Ocultan el sol sin crepúsculo, pero por los flancos de las montañas, se proyectan los dorados rayos del sol de los gentiles sobre las penínsulas de Capachica y de Chucuito.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">
Precisamente a la caída del sol deja de soplar aquel viento constante que los aymaras llaman el <strong>Khota &#8211; thaya</strong> o viento del lago. Hay una ligera calma antes que las chihuanqueras alcen el vuelo hacia el Oeste anunciando el viento de ese lado, el<strong> suni &#8211; thaya</strong>.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Bautista, el pescador, tiene sus aparejos listos. Su balsa se balancea al pie de las rocas donde tiene su cabaña. Apreta el nudo de su incuña de fiambre y envuelve la chuspa de coca descendiendo rápidamente de la pendería.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Su balsa es frágil, apenas del ancho de sus caderas. Movible como una lagartija, con dos puntas filudas de totora amarilla. Levanta la vela corta y romboidal que se hincha con la brisa del sur, que empuja su balsa hacia el totoral.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Centenares de chugllas humean en los cerros. La bosta arde pesadamente y despide humo espeso. Allá lejos, el puerto de Puno parece achatado, sumergido en las orillas del lago. Ilusión óptica, curvatura de este mar dulce. Parece una ciudad encantada de plata y sangre. Tejas y calaminas se reflejan en largas ondas movibles en el lago. El vapor Ollanta calienta sus calderas, enciende luces rojas y verdes. La balsa hace pliegues en el agua, como sobre una tela de seda, camino del totoral.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">De pronto, un rumor de trueno repercute en todos los cerros. Redoble de tambores, maquinaria sorda y terrible. Aparece al extremo del golfo el tren de Arequipa. Jadeante, incendiario, arrojando chispas avanza a la ciudad. Su ojo de gigante deslumhra con el sol. El viento trae sonidos de campanas; los cien ojos rojizos del barco no pestañean siquiera. Esperan a los pasajeros para Bolivia.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Soberbio espectáculo. Bautista se siente un Dios lacustre sobre su veloz balsa. Una muralla negra son los cerros; el lago todavía está tranquilo. Las luces del muelle se alargan. Chorrean como oro fundido en el agua. Aquella soberbia visión panorámica es un regalo a sus ojos, mientras la balsa llega al totoral. Ya está llegando. Sus ojos ven mejor en la noche. Las totoras forman una barrera inmensa, pero Bautista ya conoce la entrada. Mueve los remos traseros como timones y endereza la balsa hacia el bosque espeso e inmenso de los totorales, donde hay lagunas llenas de peces.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Aquí el lago cubierto de totorales se aprisiona en canales de agua cristalina. La brisa no llega a estos callejones inmensos que siguen por misteriosas curvas que sólo la experiencia aimara puede descubrir en la noche.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Se cruzan algunas balsas rezagadas que van a Puno desde las islas de Takili o Amantaní.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">—¡¡Uúh!!</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Apenas un grito a boca entreabierta, es el saludo entre balseros. Un aullido con U francesa. Las balsas pasan con la gallardía de un lujoso paquebote trasatlántico.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Por fin ha llegado. Una claridad plateada se abre ante sus ojos. Ahí está la laguna pletórica de peces sabrosos. Hay que cogerlos con red porque están voltejeando a millares en el fondo escaso de la laguna. Pero antes hay que cegarlos. Y Bautista amontona totoras secas sobre su balsa, enciende un fósforo y hace una hoguera. Los peces quedan ciegos ante la deslumbrante llamarada. Bautista sumerge la red y recoge centenares de peces. Trabaja hasta la media noche. En su balsa ya no cabe más. Toma un puñado de coca y con el remo empuja su balsa entre un macizo totoral donde sube como a un dique y duerme hasta el amanecer.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">No hay amanecer más bello en paraje alguno de la tierra. Se insinúan en la lejanía las nieves de la cordillera. En las riberas, el golfo verdecido y cubierto de eucaliptos, mentas silvestres y matorrales. Miles de cabañas humeantes y rodeadas de fragantes flores del Inca. Allá, la ciudad de plata y sangre todavía duerme. El muelle está desierto; se ha ido a Bolivia el vapor. Todavía se ven brillar algunas estrellas a pesar de la luz del día. Las nubes con todos los colores del iris, aurora boreal, oro, sangre, esmeraldas fundidas. Millares de pájaros entonan sus cánticos mañaneros. Bandadas de flamencos vuelan en escuadrillas tendidas hacia la aurora, rosada como sus alas. Patos, parihuanas, huallatas blancas como la nieve y dominicos de capuchón negro y alas blancas graznan con alegría.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Bautista se despereza y hace crujir su balsa alzándose para observar sobre la barrera de totorales. Las islas y las penínsulas están teñidas de púrpura. Las casas de calamina de Puno, lejanas y borrosas, brillan como espejos de plata bruñida. El lago es un cristal, una masa de azogue inmóvil, una plancha gigantesca de acero. No hay ni una leve brisa.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Este bello amanecer es sin embargo para desesperar al pescador. ¿A qué hora vendrá el viento? La pesca abundante empieza a transpirar sobre la balsa, porque el sol quema ese estanque cercado de totorales de verde oscuro. Bautista cambia de coca arrojando el pigcho que ha rumiado en toda la noche. Se le escapa una interjección de rabia al ver esa inmensa naturaleza viva y de fiesta en descanso dominical y con la brisa de vacaciones.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Arde el sol. Se levanta<strong> </strong>una vaga niebla cálida del estanque; el aire está espeso y caldeado. Mientras más asciende el sol, la prisión lacustre es más insoportable. Bautista toma su merienda de papas frías, chuños congelados y bogas ahumadas. Renueva otra vez la coca. Se inclina sobre el lago para beber agua en el hueco de sus manos. Hace un gesto de asco, el agua está amarga, pues hay pantanos en el fondo.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">La brisa no llega en todo el día. El lago es un inmenso espejo para incendiar los cielos, para quemarlos como papel. Está en fiesta el sol achicharrante y terrible.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">—¡Karaspa! ¡Ahora va a granizar&#8230;! —exclama Bautista<strong>.</strong> A sol espléndido, tempestad segura.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Y en la tarde de aquel día granizó. Y luego un fuerte viento agitó el mar dulce. Nublado el cielo y plomo oscuro, ceniciento y terrible el Titicaca, agitaba sus olas como un mar. La balsa parecía formar un solo cuerpo<strong> </strong>con la frágil embarcación. Las olas del Titicaca no tienen el ciclo amplio y profundo de la ola del mar; pero su embate es más rápido, más corto, de curva leve y espumosa. Las olas pequeñas atacan con furia y rapidez.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Bogueros del Titicaca, en todas las bahías y en el Gran Lago, luchaban aquella noche con la tempestad. Un viento helado cortaba la piel como vidrio de botella. Negrura absoluta por todas partes, los bogueros ven a través de la noche como buhos. Ni una queja, ni una interjección, ni una palabra de misericordia. Baustista empuñaba con mano dura los dos remos que arrastraba como timones luchando por mantener derecha la balsa. Imposible arriar la vela. No había manos para desenvolver la soga; y aunque hubieran habido, era el viento tan fuerte que habría pegado el velamen de totora contra la<strong> achihua </strong>clavada como un compás abierto sobre los flancos de la balsa.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">El viento arrastraba como una hoja seca la balsa de Bautista. Las olas la levantaban por detrás y la hacían sentar bruscamente al retirarse, inundándola. Pero no había ola capaz de despegarlo de su balsa. Su propio cuerpo era como un caracol, que dirigía la balsa pegado a su concha.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">De pronto una masa negra se interpuso. Cerró los ojos. Ni una luz roja había en el muelle. Los carros de plataforma y las bodegas abandonadas, resistían al embate del viento que silbaba en los hilos del telégrafo. La balsa paró en seco y reventaron algunas sogas de paja de las puntas.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Otras balsas más grandes iban atracando a media noche. Hasta la hora del amanecer centenares de balsas cubrían las aguas del muelle.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Ahí estaba a pocos pasos, durmiendo todavía, la ciudad con sus calles estrechas para ser más afectuosas. Las torres de la catedral velaban su sueño. Las torres de San Juan parecían minaretes. La techumbre de zinc de San Juan de Dios parecía un zepellín de plata. El camposanto cerca; el mercado, la estación. Todo cerca, unido, cariñoso, lleno de ternura.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Pero los ojos de Baustista que no habían temblado al sol achicharrante del día ni a la tempestad horrible de la noche, miraban con temor la ciudad.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Del barrio del Manazo comenzaron a bajar al muelle las cholas <strong>ckateras</strong>, alcanzadoras de provisiones. Bajaban soldados y mercachifles. Todos los balseros se pusieron de pie como aprestándose a una batalla. A los pocos minutos, mercachifles, soldados y ckateras hacían saqueo de las provisiones.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">—¡Indio animal, esto es para el Comandante!—<strong> </strong>le decía un soldado a uno, quitándole la canasta de huevos.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">—¡Ladronazo! ¡Conténtate con cuatro reales por esta talega de quesos o te mando preso! —chillaba una ckatera.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Otra más práctica, le quitó el sombrero y el poncho a uno de ellos para obligarlo a seguirla cargando la pesca hasta el puesto del mercado. Cuando llegó, le alcanzó un pan y una peseta.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">—Toma tatay y di que es tu Santo&#8230;</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Soldados, mercachifles y mayordomos de casas ricas hicieron tabla rasa con cuanta provisión había en el muelle.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Los indios invadieron después la ciudad con algunas pesetas en las manos para comprar añil, chancaca, agujas, tocuyo. A algunos les alcanzó para un trago de aguardiente.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Los policías les pedían libretas de Conscripción Vial, de Registro Electoral, de Servicio Militar, Carnet de Ocupación, Certificado de Vacuna y de asistencia escolar.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Los bogueros los miraban boquiabiertos. Los policías, cuando se habían cansado de llevar gente al cuartel, les daban de varazos y los dejaban libres.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Discurrían por la ciudad como idiotas, ahogados al peso del poncho. Pero en la tarde, al retornar a sus islas y a las penínsulas azules, ya solos en el muelle, se reían con risa sardónica y fuerte:</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">—Al turco de la plaza le saqué esta vara.</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">—Al gringo bachiche le tiré esta cuchilla&#8230;</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">—¡Mistis desgraciados, cochinos!&#8230;</p>
<p style="font: Verdana; font-size: 12px; text-indent: 10px;">Y después de haber guardado bien sus compras, el periódico del día para que lean los chicos, el cuaderno de escritura, los lápices y la tinta para que escriban sus hijos en las escuelas de los evangelistas, levantaban sus velas y se alejaban con una canción de vida y de esperanza en los labios.</p>
<hr align="left" width="250" />
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		<title>I. El Genitor</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Dec 2011 16:02:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>boris-es</dc:creator>
				<category><![CDATA[Boris Espezúa Salmón]]></category>
		<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Saber morir Y no retener su caudal, Y no saber discurrir y volver a su principio. Martín Adán &#160; Unos sobre el haz de las aguas, otros a ras de la tierra, todos los dioses soplaron en la arcilla modelada a su imagen y semejanza y el barro se animó: Había nacido el Hombre. Gamaliel [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><em>Saber morir<br />
Y no retener su caudal,<br />
Y no saber discurrir y volver a su principio.<br />
<strong>Martín Adán</strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right"><em>Unos sobre el haz de las aguas, otros a ras de la<br />
tierra, todos los dioses soplaron en la arcilla<br />
modelada a su imagen y semejanza y el barro<br />
se animó: Había nacido el Hombre.<br />
<strong>Gamaliel Churata</strong></em></p>
<p><span id="more-245"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hace mucho tiempo el altiplano estuvo cubierto con agua uránica y desde su cúspide emanaba al mundo abundante líquido benéfico y purificador, que se fue perdiendo poco a poco y ahora ha quedado condensado en crustáceos en el Lago Titikaka. En uno de esos momentos el sol, que no puede momificar los diluvios ni los cuerpos celestes imperecederos, desapareció tres semanas y apareció por cinco días con dos soles en el cielo. Hacia la cruz del sur corrieron todas las historias en el aire trasladando sus saberes de conciencia en conciencia. La luz (primera creación según el Génesis) está en uno. Es la primera estrella cubierta de yerba que no naufraga en la sangre. La luz o una mariposa pálida es vida según el evangelio y según la salamandra que vivifica las cosas. No es olvido inmóvil que anima las memorias, su núcleo por donde brota la correlación de fuerzas de la historia, al osario de caracolas estelares.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Era el final a la entrada de la era de piscis, cuando aún no se vislumbraba un mundo virtual inundado de deshechos inorgánicos. En triada se unificó el aire, el agua y el fuego en principio generador. El secreto de los Dioses fue animado en los misterios de las conchas marinas, conectado con otros Dioses en un flujo creador sin fin donde los universos tienen sus raíces en el aire que respira el escorpión de agua que predice el agua que predice la vida que revelan las iconografías de la fe de las hojas de laurel, en los vapores subterráneos y piedras volcánicas donde no se detiene el hervor de los musgos. Las aguas hacia arriba, suben hasta las nubes para dar de beber a Dios y pedirle que abra la tierra para seguir labrando nuestros sueños.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No tengo ojos sino venas para ver las claves eternas del infinito, sólo sé que naceré hecho pez en estas aguas sagradas, cuando en la cima de una montaña del sur, entre hojas de laurel, bajen cuatro ríos con ojos de cielo en preñada tormenta y sus aguas culminen de cantar la transmutación del caos en luz. El cóndor bajará por la herida suturada del alba y de un cráneo de chinchilla silbará el tiempo. Diez halcones se calcinarán y río arriba saldrá Wiracocha para reunirse con la Madretierra para hacer revivir lo engendrado y dar infinitud a la mitogénesis. El Lago creación de vida, el pez que estoy siendo en un ciclo donde cada uno de nosotros está condenado a repetirse.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La tradición andina doblega el tiempo su historia tiene la ingravidez de la persistencia ante la modernidad, sus tres períodos, tienen el rumor del agua en nuestros ojos donde ahogamos el grito. En el primer período que es del padre, hijo y espíritu santo, pertenece al tiempo de los gentiles, de plena oscuridad donde estaban los hombres de rojo de baja estatura que se desplazaban con la rapidez semejante a la de los felinos, luego pasaron a ser hombres gigantes que se rebelaron ante Dios y por ello sus cuerpos fueron quemados a la salida del sol, para vivir bajo la luna. En el segundo período, de los que viven ya con el sol donde está la tradición indígena-mesiánica, fueron descabezados y esperan recobrar el cuerpo y recuperar su estado original en la fuente divina o cábala del fuego por Dioses que develen el oráculo, en el otro ciclo del espacio y tiempo donde el pasado andino rompe en el aire un charango para estar adelante. En el tercer y último período, cuando el mundo entre nuevamente en crisis los hombres se volverán aves, volarán y vivirán como ángeles, se alzarán las células que da la naturaleza el agua helada donde la creación encuentra su espíritu y su recogimiento. Esta agua renovada traerá los partos sagrados permanentes y los demiurgos anunciados por el oráculo del agua.</p>
<p>En: <em><a href="http://www.casadelcorregidor.pe/biblioteca/_biblio_Espezua-oraculo.php">Gamaliel y el oráculo del agua</a>.</em> Boris Espezúa S. 2011. pp. 17-19</p>
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		<title>UNA BICICLETA, UN APACHE</title>
		<link>http://casadelcorregidor.pe/blog/2011/12/14/una-bicicleta-un-apache/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 Dec 2011 15:42:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elard</dc:creator>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
		<category><![CDATA[Elard Serruto]]></category>

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		<description><![CDATA[&#34;Golden slumbers fill your eyes&#34; (sue&#241;os dorados llenan tus ojos) The Beatles &#160; Para Orham Emilio, al fin a salvo de sus diez a&#241;os y del Jard&#237;n de los Cerezos &#160; &#160;&#160;&#160; La navidad es esa bicicleta roja que vengo pedaleando-imaginando desde noviembre, y que es (por supuesto que m&#225;s moderna) como la Rizatto de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><strong><em>&quot;Golden slumbers fill your eyes&quot;</em></strong><br />
<strong>(sue&ntilde;os dorados llenan tus ojos)</strong><br />
<strong>The Beatles</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Para Orham Emilio,</em></strong><br />
<strong><em>al fin a salvo de sus diez a&ntilde;os</em></strong><br />
<strong><em>y del Jard&iacute;n de los Cerezos</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; La navidad es esa bicicleta roja que vengo pedaleando-imaginando desde noviembre, y que es (por supuesto que m&aacute;s moderna) como la <em>Rizatto</em> de llantas blancas que tuvimos en la casa cerca del Puerto.<span id="more-242"></span> Pedaleando-imaginando (una estela roja rasgada como una pincelada en el aire) llevo la nueva <em>Rizatto</em> al colegio por las veredas delgadas que encierran la nueva urbanizaci&oacute;n: un tri&aacute;ngulo perfecto de casas id&eacute;nticas y enfiladas, con techos de calamina a dos aguas y pintadas de rojo. A toda velocidad, pedaleando-imaginando en la nueva <em>Rizatto </em>(el tim&oacute;n son los pu&ntilde;os aferrados al aire) voy abriendo los primeros y mojados d&iacute;as de diciembre con los &uacute;ltimos ex&aacute;menes, y cortando la ma&ntilde;ana fr&iacute;a con chispas de lluvia como la mejor se&ntilde;al de la proximidad de las vacaciones. Pedaleando-imaginando a fondo, y dejando que pase ese otro ciclista contrario que es un pedazo de la ciudad en la ruta: el grifo de los Mart&iacute;nez, el largo muro bizarro de la estaci&oacute;n de trenes, la villa de los militares, el mercado como un barco varado, y la callecita adoquinada que sube al parque de los pinos redondos. Pedaleando, imaginando, pe-da-lean-do, mientras la respiraci&oacute;n se agolpa y se va haciendo pedacitos, y uno tiene que pedalear con mayor impulso. Apenas tres cuadras m&aacute;s: la peque&ntilde;a iglesia g&oacute;tica, la calle de las tiendas, y ese s&uacute;bito salto nervioso en el pecho: el examen de matem&aacute;ticas al doblar una esquina, el Apolo 11 y su gruesa cola de fuego rumbo a la luna, y los lentos mam&iacute;feros del &Aacute;frica del norte que casi puedo verlos volteando la &uacute;ltima calle al colegio. El saludo de Marcelo y&nbsp; Elka (dorada aparici&oacute;n que me muestra la lengua) bajando del invencible volkswagen verde de su padre, exactamente en el momento en que un barco de arboladuras quebradas se sacude contra una costa de una isla a medio mundo: &iquest;Magallanes? Bajar de la <em>Rizatto</em>, apoyarla contra el muro de la se&ntilde;ora que vende pastelitos y gelatinas en bolsa, abandonar mi entra&ntilde;able <em>Rizatto</em> hasta la hora bostezante de las dos de la tarde, mi invisible y roja <em>Rizatto</em> que s&oacute;lo conocen Marcelo y Elka, y que tan seguros como yo, imaginan que mi padre la va armando a escondidas en el cuarto de los v&iacute;veres de la casa.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi padre es una gruesa corbata torcida, y mi madre un perfume agudo y flotante. Hace tiempo que los desayunos (&iquest;desde marzo? &iquest;desde abril?) ya no tienen ese ritmo de cucharitas delicadas y sonoras girando arm&oacute;nicamente, y&nbsp; hace tiempo tambi&eacute;n que mis padres evitan mirarse en la mesa como si estuvieran a orillas de una mesa que se alarga y alarga, hasta convertirlos en dos diminutos colores equidistantes que desaparecen. Apenas dejan sobre la mesa, junto a regadas migas de pan y un frasco de mermelada y una lata de caf&eacute;, los largos y brillantes cuchillos de sus palabras nocturnas. A doble filo y en un reposo aparentemente inofensivo (ahora la ma&ntilde;ana nublada intenta en vano reflejarse all&iacute;), est&aacute;n esas palabras que anoche se han estrellado contra las l&aacute;mparas de su cuarto, han abierto salvajemente las puertas de los roperos y los cajones del velador, y se han detenido para girar sorpresivamente y clavarse, con furia, en la puerta de su cuarto muy cerca del cerrojo a doble llave. Veo esas palabras, como veo las m&iacute;as, y veo esos cuchillos que poco a poco se contraen y se transforman en los dibujos del mantel: una inmensa naturaleza muerta de manzanas y peras que no terminan de caer en el precipicio de la mesa. Veo esas palabras que vuelan por la sala y el comedor, y buscan la caja de cubiertos en la cocina. Sobretodo en la cocina donde mis padres se cruzan como dos pasajeros en el intermedio de un vag&oacute;n estrecho (&eacute;l con una taza de caf&eacute; que rodea con toda la mano, ella con un tenedor en ristre) y dicen tan lejanamente, y como si cada uno hablara al refrigerador o a la licuadora: <em>&quot;Hay que pagar la luz&quot;</em> o <em>&quot;Lleg&oacute; el recibo del tel&eacute;fono&quot;.</em> Palabras como globos que quedan flotando en la cocina, que alcanzan el techo y vuelven a bajar, vac&iacute;as, sin peso. Me imagino que as&iacute; han sido mis palabras en el desayuno (una intrascendente exhalaci&oacute;n de aire, una simple respiraci&oacute;n) cuando les dije, muy n&iacute;tidamente: <em>&quot;Me gustar&iacute;a una bicicleta en navidad&quot;.</em> Quisiera saber si ellos tambi&eacute;n pueden ver mis palabras, y si las guardan como yo guardo las suyas debajo de la almohada. Despu&eacute;s de todo, cuando mi padre no es una gruesa corbata torcida, es un peri&oacute;dico abierto que le elimina el rostro, o cuando mi madre no es ese perfume agudo y flotante, son los pendientes que le est&aacute;n dando mucho trabajo coloc&aacute;rselos, y que siempre la muestran extraordinariamente de perfil. Lo cierto es que es muy probable que esta sea nuestra &uacute;ltima navidad juntos, porque cualquier d&iacute;a la casa se viene abajo, y primero se caer&aacute; el cuarto de mis padres, y lo &uacute;nico que quedar&aacute; de todo eso ser&aacute;n sus almohadas con la palabra de mi <em>Rizatto</em> impregnada como un bordado rojo.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pedaleando-imaginando. En las enormes revistas y diarios que trae mi padre, imagino que viene desarmada espl&eacute;ndidamente la nueva <em>Rizatto</em>. En la armon&iacute;a perfecta de sus partes, en las piezas que relucen con su brillo rojo, mi padre seguramente muestra una discreci&oacute;n desatenta como cuando se sienta a la mesa. Entra sigiloso al cuarto de los v&iacute;veres y all&iacute; se esconde y se demora. Imagino c&oacute;mo la nueva <em>Rizatto</em> se va armando detalle a detalle, meticulosa y maravillosamente en cada perno, en cada tuerca. Admiro la dedicaci&oacute;n parsimoniosa de mi padre en esa delicada tarea, y algunas veces (para no sorprenderlo trayendo una llanta o la barra del tim&oacute;n) me entrego distra&iacute;do a las enormes revistas de papel brillante con fotograf&iacute;as a doble p&aacute;gina: un astronauta en el espacio atado a un cord&oacute;n y al fondo, flotando en la nada, una inmensa luna bombardeada; un soldado en el aire saltando de un helic&oacute;ptero a una selva abigarrada; un grupo de barbudos en una isla con sus fusiles en alto sobre un tanque rodeado por una multitud que vitorea; un grupo de m&uacute;sicos de cabellos alborotados&nbsp; huyendo de un grupo de ni&ntilde;as adolescentes en un aeropuerto; un inmenso y ondulado desierto rojo con una fila de diminutos camellos contra el atardecer; una ciudad de edificios creciendo hacia el cielo y de ventanas espejadas donde se repiten los mismos edificios. Imagino esos destinos, esas rutas con la nueva <em>Rizatto</em>. Pedaleando-imaginando: Marcelo, Elka y yo en nuestras bicicletas siguiendo la ruta de las revistas (Elka va todas las tardes a la estaci&oacute;n de trenes a ver pasar el monumental y pausado tren de carga, porque est&aacute; segura que en uno de esos vagones viene su bicicleta). Pedaleando-imaginando por la serpenteante cinta de asfalto que rodea el lago: pueblos de casitas de barro bajo la sombra de los eucaliptos, senderos de hierba que conducen a viejas iglesias derrumbadas en su minuciosa belleza, antiguos poblados donde los ichus y las piedras impecables hablan con un silencio que deja un viento que nos chicotea la cara. Pedaleando- imaginando, las bicicletas derribadas en la orilla de un lago que se extrav&iacute;a en el cielo, los pies descalzos en esa mansa orilla helada que arrastra un verde ligero de algas. Una naranja compartida y el regreso en el centro de una cortina de lluvia: abanicos de agua en las llantas traseras, la ciudad con charcos como espejos donde pasan otras nubes, otros cielos, y que yo despedazo con la nueva <em>Rizatto </em>pedaleando-imaginando hasta el fin del mundo: la nueva urbanizaci&oacute;n.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; La navidad son los desorientados reba&ntilde;os de ovejas de arcilla trepando los cerros de papel de az&uacute;car, el diminuto cipr&eacute;s natural arrancado del peque&ntilde;o bosque del colegio, y sus ramas marchitadas que apenas sostienen los falsos regalitos colgados en cajitas de f&oacute;sforos envueltos con papel de regalo. En las lucecitas de colores que parpadean alrededor del &aacute;rbol como un alambre de p&uacute;as colorido, en esos breves y pausados gui&ntilde;os de luz, veo las siluetas de mi padre y mi madre recortadas en movimientos l&aacute;nguidos por la sala: &iquest;dos fantasmas?. Y entre las ligeras sombras que aparecen y desaparecen, una estrella de cart&oacute;n con polvo dorado gira meditativamente colgada del techo, y en una diminuta casa con techo de paja y una falsa nieve, Jos&eacute; y Mar&iacute;a miran imperturbables a un ni&ntilde;o Jes&uacute;s con los brazos abiertos y la cara cubierta de algod&oacute;n, mientras un villancico camina de puntitas por la alfombra de la sala. Sin ninguna sorpresa, la medianoche es cortada por un reguero salpicado de fren&eacute;ticos cohetillos que me acercan a la ventana: Marcelo y Elka en sus nuevas bicicletas, todav&iacute;a envueltas con el papel de embalaje trazando el tri&aacute;ngulo de la urbanizaci&oacute;n. La ansiedad es una multitud de luces enconadas que me apuntan en el centro de la sala, esperando que mi padre me entregue la nueva <em>Rizatto</em>. Bajo las renovadas luces encendidas (mi padre es de nuevo una gruesa corbata torcida, y mi madre un perfume agudo y flotante) alcanzo a rozar una mano, una tibieza remota, una piel lejana en la memoria, que me entrega una caja del tama&ntilde;o de las camisas de mi padre. &iquest;Una bicicleta en una caja de camisas? &iquest;La nueva <em>Rizatto</em> roja en una caja de camisas? El asombro, una especie de p&aacute;nico contenido, el temblor. Libero la cinta atada en cruz: un mudo estallido rojo y verde, y entonces primero la pluma erguida en la vincha, luego el chaleco y los pantalones afranelados, los colores terrosos y la larga lluvia de flecos: un inconfundible traje de apache. El traje de apache que parece un pijama con flecos. Una sensaci&oacute;n desorientada: la imaginaria flecha de apache sin rumbo, sin blanco. El silbido de Marcelo, los llamados de Elka, esperando que aparezca&nbsp; con mi nueva <em>Rizatto</em> roja, para explorar m&aacute;s all&aacute; de las &uacute;ltimas casas de la urbanizaci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de ese perfecto tri&aacute;ngulo&nbsp; donde se abren los cerros de casitas de barro desperdigadas, y donde se levanta una costra de roca blanca con un manantial de agua mineral: el <em>Cerrito Rajado</em> en el nuevo rumbo prometido de la nueva <em>Rizatto,</em> junto a las bicicletas nuevas de Marcelo y Elka.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Conozco el rastro y las huellas que dejan los animales y&nbsp; puedo leer los signos del cielo de d&iacute;a y de noche. Tengo una danza que provoca lluvias sorpresivas y un canto que atrae a las abejas. Soy un Apache en los d&iacute;as de vacaciones en lo m&aacute;s alto del <em>Cerrito Rajado</em>: mi territorio conquistado antes de las tres de la tarde. Marcelo (un chaleco de vaquero y un sombrero negro que parece un murci&eacute;lago y pistolas plateadas) y Elka (un estridente pa&ntilde;ol&oacute;n p&uacute;rpura con un rifle y una fila de balas en bandolera) est&aacute;n abajo, cerca de los peque&ntilde;os &aacute;rboles enredados de kantutas, y son due&ntilde;os del ojo de agua mineral. Pienso, como todas las tardes,&nbsp; en una celada para evitar que los dos se separen para rodear el <em>Cerrito Rajado</em>&nbsp; y atraparme. Pero como siempre (tambi&eacute;n como todas las tardes), prefiero quedarme echado tratando de mirar directamente el sol antes de que sea cubierto por densas nubes de lluvia, hasta sentir que mis ojos ya no resisten y s&oacute;lo me queda un resplandor naranja cuando los cierro: (uno muere y su esp&iacute;ritu se convierte en un p&aacute;jaro que vuela lentamente hacia el sol, pero imagino que debe ser extraordinario hacer ese viaje en una bicicleta roja pedaleando-imaginando). Vuelvo a mirar hacia abajo, y es seguro que Marcelo y Elka han rodeado el <em>Cerrito Rajado</em>: una vez m&aacute;s no tengo la voluntad de escapatoria. Mientras espero que aparezcan con una resignaci&oacute;n apacible, reviso las hendiduras puntiagudas del <em>Cerrito Rajado</em> y encuentro diminutos f&oacute;siles de caracoles de agua. &iquest;Es posible que el lago estuviera hasta aqu&iacute;? Vuelvo a cerrar los ojos e imagino el n&uacute;mero m&aacute;s largo de a&ntilde;os, y pienso que esa debe ser la edad que tienen los diminutos caracoles. Guardo algunos en mi bolsillo secreto del chaleco de apache, mientras imagino que en el preciso momento en que aparezcan Marcelo y Elka, tambi&eacute;n aparecer&aacute;n en el p&aacute;lido horizonte la fila de apaches que vendr&aacute;n a rescatarme. Levanto la cabeza para ubicarlos: la pluma apuntando al sol adormecido, y el esperado y vocal disparo de Marcelo en el costado del pecho, seguido inmediatamente del disparo de Elka por la espalda. Me dejo caer al suelo, pero imagino que estoy cayendo desde la altura enconada del <em>Cerrito Rajado</em>: una mancha marr&oacute;n girando en el aire, la pluma solitaria, suspendida en su balanceo. Estoy cayendo muerto otra vez a las tres en punto, como todas las tardes de las vacaciones, porque los apaches (eso dice Marcelo) siempre tienen que morir. Y mientras regresamos a la urbanizaci&oacute;n (el que llega &uacute;ltimo es una rana) por los sembr&iacute;os de abiertas y abigarradas flores violetas, todo parece de pronto haber envejecido: los techos rojos deste&ntilde;idos de las casas, las paredes con pergaminos de pintura descascarada, y los jardines donde se desbordan el c&eacute;sped y las hierbas enmara&ntilde;adas. Un aire pesado y fr&iacute;o envuelve mi casa vac&iacute;a en su abandono, en el desorden y el polvo por todas partes, y la sensaci&oacute;n ausente como alguien invisible que trajina por la sala y el comedor. La puerta del cuarto de v&iacute;veres ligeramente entreabierta: apenas una l&iacute;nea donde alcanzo a ver, envuelto en la oxidada luz de la tarde, a mi padre sentado en la silla con todo el cuerpo doblado hacia adelante. &iquest;Est&aacute; llorando? &iquest;Qu&eacute; tiene en una de las manos?. Pienso en una marioneta a qui&eacute;n le han cortado los hilos. Por primera vez observo desanudada la corbata gruesa y torcida, mientras de alguna parte parece surgir un lejan&iacute;simo perfume agudo y flotante. Contengo la respiraci&oacute;n, y como si estuviera sin zapatillas, subo las escaleras infinitas hacia mi cuarto, pensando en que ma&ntilde;ana volveremos al <em>Cerrito Rajado</em> con Marcelo y Elka, y que volver&eacute; a esperar reiteradamente ese disparo puntual a las tres de la tarde hasta el fin de las vacaciones, para imaginar que mi alma convertida en p&aacute;jaro una vez m&aacute;s est&aacute; volando, o pedaleando-imaginando en una bicicleta roja, directamente hacia el sol.</p>
<p>Arequipa, Noviembre 2011</p>
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		<title>EL COLOR DE LAS PIEDRAS</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Dec 2011 17:36:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bladimiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bladimiro Centeno]]></category>
		<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;La primera vez que estuve donde Br&#237;gida no tom&#233; mayor importancia a las piedras que descubr&#237; en los estantes de su habitaci&#243;n. Mientras ella preparaba un caf&#233; en la cocina, me limit&#233; a hojear algunos libros que me interesaban y pasamos la tarde corrigiendo el art&#237;culo que pens&#225;bamos publicar en una revista nacional. Examinamos los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La primera vez que estuve donde Br&iacute;gida no tom&eacute; mayor importancia a las piedras que descubr&iacute; en los estantes de su habitaci&oacute;n. Mientras ella preparaba un caf&eacute; en la cocina, me limit&eacute; a hojear algunos libros que me interesaban y pasamos la tarde corrigiendo el art&iacute;culo que pens&aacute;bamos publicar en una revista nacional. <span id="more-235"></span>Examinamos los argumentos minuciosamente, sustituimos algunas ideas ampulosas y dejamos transcurrir las horas pulsando las teclas de la computadora. S&oacute;lo cuando ya nos desped&iacute;amos por la noche cog&iacute; una de las piedras y contempl&eacute; su vaga forma lunar.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Volv&iacute; a reunirme con ella en su departamento tres semanas despu&eacute;s para compartir nuestras impresiones respecto de la publicaci&oacute;n que ya se exhib&iacute;a en la librer&iacute;a universitaria. La revista ofrec&iacute;a una diagramaci&oacute;n bastante atrayente, nuestro art&iacute;culo ocupaba las  p&aacute;ginas intermedias y los autores est&aacute;bamos magn&iacute;ficamente presentados. Celebramos nuestra conformidad con unas copas de vino, conversamos sobre la necesidad de continuar con el trabajo conjunto y decidimos apartarnos definitivamente de los conflictos pol&iacute;ticos que envolv&iacute;an a la universidad durante las &uacute;ltimas semanas.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Es una pelea tonta &ndash;&nbsp; sentenci&oacute; ella antes de salir a la cocina.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Decid&iacute; aprovechar el momento para revisar otros libros del estante. Pero no continu&eacute; con mi empresa. Mi curiosidad me llev&oacute; inmediatamente a las piedras que estaban guardadas en cajitas de madera y distribuidas en distintas divisiones. Las  observ&eacute; m&aacute;s detenidamente para saber qu&eacute; rasgo ic&oacute;nico le hab&iacute;a motivado a mi colega a realizar aquella colecci&oacute;n l&iacute;tica. Pero no encontr&eacute; ninguna. Cada piedra pose&iacute;a un tama&ntilde;o, una forma y un color propio. Tampoco encontr&eacute; un criterio que permitiera ubicarlas necesariamente en una u otra cajita.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego escuch&eacute; pasos en el patio y me sent&eacute; a la mesa. Br&iacute;gida sosten&iacute;a una charola llena de panecillos con queso, chicharrones de pollo y papas fritas. La deposit&oacute; sobre la mesa, me ofreci&oacute; un tenedor para que picara con &eacute;l los bocaditos y empezamos a comer en silencio.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me hubiera gustado preguntarle por qu&eacute; coleccionaba esas piedras. Pero no me atrev&iacute;. Aunque el intercambio de nuestros pareceres era constante, ella se comportaba de una manera introvertida, evitaba los comentarios personales y dedicaba todo su tiempo a las actividades acad&eacute;micas que a veces resultaban mani&aacute;ticas. Y me olvid&eacute; de las piedras para no estropear nuestro trabajo conjunto que ya estaba dando sus  primeros frutos.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me gustaba trabajar con ella porque me induc&iacute;a a dedicarme muy seriamente a la investigaci&oacute;n. Desde que le&iacute; sus primeros art&iacute;culos en una revista universitaria consider&eacute; que era una mujer inteligente, profunda en sus observaciones y precisa en sus argumentos que otros colegan no se atrev&iacute;an a refutarlos sin caer en rid&iacute;culo. Por eso, cuando me propuso que trabaj&aacute;ramos juntos, no dud&eacute; en aceptarle ni un segundo. Le ofrec&iacute; toda mi biblioteca personal.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No fue una propuesta espont&aacute;nea. Me plante&oacute; en t&eacute;rminos muy formales y esto, aunque me intimid&oacute; al inicio, me pareci&oacute; sumamente positivo, porque con otras las cosas casi siempre terminaban en la cama. Nada de eso ocurri&oacute; con ella. Desde el primer momento distribuimos las tareas seg&uacute;n el cronograma acordado previamente, empezamos a realizar las encuestas con mayor seriedad y encontramos en el camino tantas fuentes inesperadas. Ella era bastante clara en sus decisiones, no permit&iacute;a ninguna  desidia mientras no culminara el trabajo y me acostumbr&eacute; poco a poco a su ritmo acad&eacute;mico.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Publicamos varios art&iacute;culos (algunos de ellos se incluyeron en compilaciones importantes) y proseguimos con nuestro trabajo sin impedimentos. Sin embargo, una tarde que revis&aacute;bamos otro proyecto, se sinti&oacute; ligeramente nerviosa y sali&oacute; a la farmacia bastante presurosa. No me explic&oacute; qu&eacute; mal le aquejaba, ni me permiti&oacute; que la acompa&ntilde;ara y me qued&eacute; transcribiendo las anotaciones en la computadora. Y, cuando finalic&eacute; la tarea, me acord&eacute; de las piedras y aprovech&eacute; el descanso para observarlas de nuevo.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las piedras ocupaban varias divisiones del estante. Cada cajita conten&iacute;a de cuatro a seis unidades y estaban distribuidas de la primera hasta la &uacute;ltima columna. Deseaba descubrir un rasgo com&uacute;n entre ellas, establecer el criterio que las ordenaba en las divisiones y de esta manera colmar mi curiosidad respecto de la colecci&oacute;n. Pero no encontr&eacute; ninguna explicaci&oacute;n satisfactoria, percib&iacute; una constante transfiguraci&oacute;n de una a otra piedra y busqu&eacute; una posici&oacute;n m&aacute;s distante. Concentr&eacute; mi vista en cada bloque, asum&iacute; el punto de vista comparativo y not&eacute; cierta tendencia crom&aacute;tica de uno a otro bloque. Y tuve la sensaci&oacute;n de que por fin me estaba asomando a un mundo l&iacute;tico enigm&aacute;tico.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reinici&eacute; la tarea desde el principio de una manera m&aacute;s met&oacute;dica. En las primeras divisiones predominaban las piedras de color claro: blancos, celestes y verdes. Las observ&eacute; repetidas veces y comenc&eacute; a percibir ciertas figuras astron&oacute;micas: lunas, estrellas, constelaciones y &aacute;ngeles. Continu&eacute; con las siguientes columnas en las que  observaba nuevos rasgos: &aacute;rboles, monta&ntilde;as, lagunas y animales campestres. En las columnas intermedias predominaban el color plomo, amarillo, naranja y rojo que adquir&iacute;an ciertas figuras dom&eacute;sticas: casas, muebles, autom&oacute;viles y otras figuras irregulares que iban conformando un bestiario interesente. No eran im&aacute;genes precisas, depend&iacute;an m&aacute;s de mi voluntad contemplativa que de la forma &nbsp;externa de las mismas.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estaba en las tres cuartas  partes del estante cuando lleg&oacute; Br&iacute;gida y se mostr&oacute; sorprendida con mi inter&eacute;s  por las piedras. Le confes&eacute; que me hab&iacute;an causado cierta curiosidad y volv&iacute; a la mesa. Ella no dijo nada. Simplemente se dej&oacute; caer en la silla contigua ligeramente preocupada, aspir&oacute; el poco de aire que ingresaba por las ventanas y cambiamos de tema. Le pregunt&eacute; si estaba bien y ella dijo que s&iacute;. Y optamos por hablar sobre el trabajo hasta que decidimos encontrarnos otro d&iacute;a.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Te llamo-dijo.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Br&iacute;gida me gustaba bastante. Pero m&aacute;s que eso me llamaba la atenci&oacute;n su comportamiento. En la universidad cualquiera se daba cuenta que no hab&iacute;a muchas mujeres que alcanzaran su encanto, m&aacute;s de una la miraba con envidia a pesar de la indiferencia con que recib&iacute;a los elogios, y su aura enigm&aacute;tica atra&iacute;a indefectiblemente a los hombres. Sin embargo, no se le conoc&iacute;a ning&uacute;n pretendiente. Procur&eacute; varias veces llevar la conversaci&oacute;n al plano de las confesiones &iacute;ntimas, pero cambiaba de tema inmediatamente o corr&iacute;a a la cocina a traer m&aacute;s bocaditos.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desde luego, los meses que trabajamos juntos construimos una confianza bastante s&oacute;lida que me anim&oacute; varias veces a acercarme con uno u otro pretexto. Pero fueron avances inciertos, con muchos enigmas en el camino que prefer&iacute; no aventurarme m&aacute;s all&aacute; de algunos abrazos fraternales. Supongo que tambi&eacute;n sospechaba mi inter&eacute;s por ella, porque me aceptaba algunas frases de doble sentido con alegr&iacute;a, pero no me daba mayor apertura como para atreverme a enamorarla. Hab&iacute;a algo en su personalidad que me hac&iacute;a retroceder apenas intentaba intimarla.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin embargo, en una de las reuniones le pregunt&eacute; cu&aacute;ntas parejas hab&iacute;a tenido en su vida. Ella me mir&oacute; con terror y me arrepent&iacute; inmediatamente. Comprend&iacute; que los temas amorosos le incomodaban profundamente. Y le ped&iacute; que olvidara esa pregunta imprudente. Revisamos las primeras copias del nuevo art&iacute;culo, anotamos en silencio algunas observaciones en los m&aacute;rgenes y lament&eacute; en el alma que nadie disfrutara de tanta belleza.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hab&iacute;a transcurrido aproximadamente dos a&ntilde;os y ocho meses de trabajo conjunto cuando me comunic&oacute; que acababa de solicitar una licencia a la universidad (no dio m&aacute;s detalles). Dijo que se alejar&iacute;a de la vida acad&eacute;mica por ciertos motivos personales. Recib&iacute; la noticia como un balde de agua fr&iacute;a y todas mis expectativas con ella se diluyeron. Me hab&iacute;a acostumbrado a su compa&ntilde;&iacute;a y no me imaginaba realizando nuevos trabajos individuales. Pero no le dije nada. Le agradec&iacute; por el tiempo compartido y lament&eacute; francamente que no pudi&eacute;ramos continuar con el trabajo.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Lo siento mucho- levant&oacute; los hombros y tom&oacute; su vaso de jugo.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego me indic&oacute; que esperara y subi&oacute; a su dormitorio. Aprovech&eacute; ese instante para ver el resto de las piedras. En las siguientes columnas percib&iacute; que el matiz crom&aacute;tico variaba violentamente.  En las primeras, como hab&iacute;a observado anteriormente, predominaban los colores blancos, celestes y verdes que figuraban ciertas formas astron&oacute;micas, zool&oacute;gicas y topogr&aacute;ficas. En las columnas intermedias resaltaban los colores vivos (amarillo, rojo y naranja) que adquir&iacute;an figuras hogare&ntilde;as.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Complet&eacute; las columnas y me sorprendi&oacute; sobremanera que las &uacute;ltimas piedras tuvieran una apariencia m&aacute;s t&eacute;trica. Sobresal&iacute;an las negras, caf&eacute;s y moradas con formas verticales, breves orificios y ranuras l&oacute;bregas. Eso me extra&ntilde;&oacute; much&iacute;simo y comenc&eacute; a sospechar que me estaba introduciendo a un mundo habitado por signos que pretend&iacute;an revelarme alg&uacute;n universo secreto y me qued&eacute; pensativo frente al estante.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego vi a Br&iacute;gida que cargaba una  caja llena de revistas, tarjetas, artesan&iacute;as y una bola de cristal que simulaba la ca&iacute;da de nieve sobre una monta&ntilde;a. &ldquo;Es para ti&rdquo; me dijo con una rara afectaci&oacute;n que convirti&oacute; el momento en algo emotivo. Comprend&iacute; que nuestra relaci&oacute;n no era meramente acad&eacute;mica, exist&iacute;a un sentimiento compartido que perturbaba nuestras voces y nos quedamos abrazados bastante rato uniendo el latido de nuestros corazones. Luego nos despedimos como de costumbre, pero una alegr&iacute;a m&aacute;s plena inquietaba mi pecho y nos prometimos llamarnos en cualquier momento para hablar de cosas m&aacute;s personales.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- &iquest;Nos veremos pronto? &#8211; pregunt&eacute; al salir.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- S&iacute;- movi&oacute; una mano en se&ntilde;al de despedida.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pasaron seis meses desde la &uacute;ltima visita y no tuve m&aacute;s noticias de ella. La pereza me venci&oacute; por varias semanas durante las cuales apenas le&iacute; uno que otro libro, pero luego recobr&eacute; la voluntad de trabajo y bosquej&eacute; nuevos proyectos de investigaci&oacute;n. Sin embargo, una ma&ntilde;ana que desarrollaba normalmente mi sesi&oacute;n de clase, sent&iacute; el vibrador de mi celular y verifiqu&eacute; el n&uacute;mero. Era una llamada de larga distancia y o&iacute; una voz desconocida.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Soy la hermana de Br&iacute;gida &ndash;dijo la voz. &ndash; Ha fallecido ayer. Me pidi&oacute; que te llamara&hellip;<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La noticia me caus&oacute; una fuerte impresi&oacute;n, como si de pronto se quebrara el cielo. Interrump&iacute; la sesi&oacute;n, expliqu&eacute; a los alumnos que acababa de recibir una noticia tr&aacute;gica y me dej&eacute; caer en la primera carpeta vac&iacute;a. Ellos asintieron con la cabeza, se pusieron de pie y abandonaron el sal&oacute;n. Mientras sent&iacute;a el peso de la muerte junto a mis o&iacute;dos, trat&eacute; de ordenar mis ideas y me sumerg&iacute; en una suma de tribulaciones.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por la tarde me dirig&iacute; ante las autoridades universitarias, les comuniqu&eacute; sobre el fallecimiento de la colega y emprend&iacute; el viaje a la ciudad de Arequipa con todo el encargo institucional. Llegu&eacute; a la casa de su familia a la media noche y, cuando ingres&eacute; al velatorio, sus padres me recibieron con mucha deferencia. Sin embargo, ninguno de los presentes se atrevi&oacute; a referirme la causa de su muerte, apenas intercambiaron conmigo algunos pasajes de su vida y no pregunt&eacute; mayores detalles a nadie.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al d&iacute;a siguiente, culminado el cortejo, su madre me entreg&oacute; una carta. En ella, Br&iacute;gida me explicaba los detalles de su enfermedad, me agradec&iacute;a por la amistad compartida y me ped&iacute;a que, a mi retorno, recogiera un encargo de una amiga suya. Por la noche cog&iacute; el &uacute;ltimo &oacute;mnibus del Terminal Terrestre &nbsp;y me sent&iacute; el personaje Efra&iacute;n de la novela Mar&iacute;a.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En Puno me dirig&iacute; a la direcci&oacute;n indicada. Encontr&eacute; a su amiga que estaba esperando mi visita. En el sill&oacute;n de su habitaci&oacute;n, me revel&oacute; su gran amistad con Br&iacute;gida, se limpi&oacute; una que otra l&aacute;grima y me entreg&oacute; una caja de madera que pesaba un mont&oacute;n de kilos.<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No le pregunt&eacute; sobre el contenido. La llev&eacute; hasta mi casa y, cuando la destap&eacute; sobre la cama, encontr&eacute; en su interior todas las piedras. Estaban en sus respectivas cajitas, envueltas con cintas transparentes y, al ordenarlas en la misma disposici&oacute;n del estante, comprend&iacute; que cifraban las distintas ilusiones de mi colega que figuraron las piedras mientras la muerte iba recortando su vida.<br />
(En: <em>D&iacute;as secretos</em>, pp 77-84)</p>
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		<title>OCTAVIO, LA NOCHE</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 18:35:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elard</dc:creator>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
		<category><![CDATA[Elard Serruto]]></category>

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		<description><![CDATA[“Callaste para aullar eterno aullido” C.R &#8220;Para el resto de la tierra un perro muerto es basura&#8221; S.R. Para Carol Un perro es sencillamente un perro, menos para Emilia que se abraza a los quejidos de Octavio con una lástima contenida. Un abrazo cerrado como el de una pequeña madre que quiere evitar en su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><strong><em>“Callaste para aullar eterno aullido”</em></strong><br />
<strong>C.R</strong></p>
<p align="right"><strong><em>&#8220;Para el resto de la tierra<br />
un perro muerto es basura&#8221;<br />
S.R.</em></strong><span id="more-227"></span></p>
<p><strong><em>Para Carol</em></strong></p>
<p style="text-indent:20px">Un perro es sencillamente un perro, menos para Emilia que se abraza a los quejidos de <em>Octavio</em> con una lástima contenida. Un abrazo cerrado como el de una pequeña madre que quiere evitar en su cría, inútilmente, ese largo quejido que se extiende desde hace dos noches, y que esta mañana se parece tanto a la luz marchitada que se descuelga de las ventanas de la casa de la médico veterinario. Algo nos dice esa luz, algo nos dice ese diminuto trébol de sangre que se dibuja en una rendida y delgada pata delantera: tres puntos de una aguja que parece la misma desde la primera noche que trajimos a <em>Octavio</em>, y donde la médico veterinario vuelve a intentar (ya lo hizo más de tres veces) encontrar en alguna pata (la piel contra los huesos, la aguja explorando inútilmente) la delicada sombra azul de una vena. Un punto, sólo ese punto definitivo que imagino como una descarga delgadísima buscando un centro ¿El corazón de Octavio?, un punto escurridizo que sólo provoca en<em> Octavio </em>que sus quejidos se alarguen y afilen hacia un espacio incomprensible de dolor. Esa zona ciega que apenas intuimos, y que deja lentamente los nudos de una respiración que parece buscar y provocar un ladrido definitivo que atraviese y quiebre la mañana, deseando (inútilmente también) que todo vuelva a llenarse de vida en la tremenda frialdad de la mesa quirúrgica (espejo que duplica el vacío, la garganta enredada) donde acomodamos a <em>Octavio</em> como un último y fatigado charco dorado de luz.</p>
<p style="text-indent:20px">No recuerdo cuando llegué al grupo, si realmente marqué una pertenencia, o llegué un día de esos en que andaba sin brújula y me quedé entre los muchachos y las muchachas recogiendo perros atropellados, perros abandonados y enfermos en alguna esquina, o extraviados en la incertidumbre de los días de frío y lluvia. Es como si me desdoblara cuando me veo llevando cachorros a la calle principal con un letrero de adopciones y su impecable orfandad, o buscándoles refugio en las casas de los amigos donde pudieran acogerlos por unos días. No lo recuerdo realmente, sólo sé que una mañana en la pequeña azotea de mi refugio en la parte alta de la ciudad (ocurre que a veces no hay nadie para hacer el favor de quedarse con alguno por unas horas) ya tenía cuidando uno, muy enfermo y con la pata quebrada. Y aunque apenas estuvo algunas horas conmigo, y me dejó en su paso por mi refugio el rastro intenso de sus orines de adolescente vagabundo, siempre he considerado ese momento como mi ingreso al grupo. Un ingreso sin palabras, sin expectativas, y más bien con una incondicionalidad que se parece a los vigorosos colores del inmenso vitral de mi ventana que por las mañanas, me sorprenden revisando fotografías y fichas de animales desaparecidos de un lago de bahías graves y contaminadas, y haciendo anotaciones para escribir un libro que repta en su demora; o mejor aún, al cielo abierto y limpio de la madrugada que me acompaña cuando troto hacia la canchita de fulbito. Un trote (pedazos de un lago intenso y enfermo aparecen entre las casas de ladrillo sin tarrajear) que me hace descubrir perros por todas partes, de todas las razas y todos los colores, habitando la misma ciudad que habito como una suerte de visitante siempre a punto de partir.</p>
<p style="text-indent:20px">Hay algo de solitario en esto de elaborar un libro sobre las especies en extinción de un lago moribundo en el sur. Sobretodo si los días transcurren frente al ordenador, y el perro que ahora acojo (un cachorro enfermo, muy enfermo y recogido de un terreno baldío de una ciudad a cuarenticinco kilómetros más al norte) no ladra ni come. Se queda quieto en el rincón que le he acomodado debajo del lavadero, y sólo algunas veces me deja su mirada interior. ¿Qué mira un perro enfermo? La segunda noche que se quedó conmigo, comenzó a quejarse con un lamento interminable que me dejó con un insomnio denso y sordo, pensando en aves inexistentes que revoloteaban en un lago extinto, o que abrían un cielo esférico manchado de nubes gordas y rojísimas. Emilia me llama entonces y me pregunta: <em>&#8220;¿Cómo está el perrito?&#8221;</em>, y yo le respondo desde una madrugada deshojada y envejecida, una madrugada que no ha terminado de desprenderse de la noche: <em>&#8220;Mal, muy mal&#8221;</em>. Los dos sabemos de algún modo, que todo se va deslizando hacia  algo inexorable con<em> Octavio. </em>¿Porqué el nombre<em> Octavio</em>?. Sin duda por mi amiga Octavia que escribió un ensayo sobre la irremediable desaparición de este lago del sur y sus especies, y que yo admiré mucho con una pena futura. Y además, claro está,  como un pálido homenaje a los años compartidos, a los viajes intensos imaginando especies de animales y paisajes que ya no existirán, siempre con un divertido y risueño pesimismo. Espacios espléndidos donde la libertad era ese aire diáfano y pulmonar como si fuera la respiración del planeta, y donde levantábamos una carpa peregrina de campamento con su puerta triangular siempre abierta a la naturaleza viva: la suya y la mía, la de todos. En los ojos de <em>Octavio</em> (que se iba apagando de a pocos), ví muchas veces la mirada de aquella amiga extraviada en una selva sin retorno: su hermoso y definitivo destino verde.</p>
<p style="text-indent:20px">Entonces<em> Octavio</em>, y ese quejido como una aguja que zurce una interminable cicatriz que atraviesa la noche. La misma noche circular que en casa de Emilia, en su cuarto artesanal con paredes de colores terrestres y nombres marinos (en la luz despierta donde también reposaba su insomnio) <em>Octavio </em>no respondía al poderoso tratamiento de la médico veterinario. ¿Era necesario saber los nombres de esos medicamentos? ¿Era necesario saber qué era el émbolo? ¿Era necesario volver a escuchar ese nombre probable y definitivo que nos decía la médico veterinario? Dos, tres días, entre jeringas de espigadas agujas que garabatean el día o la noche, algodones sucios como diminutas nubes derribadas en el suelo, y ese olor, el inasible olor de lo que está por terminarse: en el pelo, en las manos, en los botones, en el cierre de la casaca que descorremos como si quisiéramos abrirnos el pecho, y dejar que por un momento, sólo por un momento, <em>Octavio</em> dejara de quejarse, y luego ladrara despedazando la noche. Sin embargo, sólo ese silencio empozado y el insomnio, el grosor del tiempo suspendido y los ojos de<em> Octavio </em>mirando desde una distancia irremediable, desde una lejanía que no alcanzamos a descubrir, y que deja a Emilia mirando la nada en el piso de vinilo, en los objetos del cuarto que han perdido su presencia y su utilidad. Si, no es necesario ya saber nada a estas alturas, y sólo importa que la mañana (la derribada mañana antes de abrirse) arrastre sus pasos hasta el baño, se cepille los dientes, se mire su ausencia en el abismo del espejo, y termine de bajar las escaleras, se detenga en el patio donde resuena el profundo vacío de la casa, y termine de instalarse en el asiento trasero de un taxi, para ir a buscar por última vez a la médico veterinario.</p>
<p style="text-indent:20px">Tengo una pequeña pala de campamento en la mochila. La ciudad y las calles tienen un aire de concentrada levedad cuando salimos de la casa de la médico veterinario.¿En qué puntos de la ciudad han enterrado a quiénes no han podido resistir? A través de los lentes oscuros (una absurda proyección de la noche) tengo la sensación de tener los ojos inmensamente cansados y flotando en líquido. Emilia me abraza y antes de cerrar los ojos, descubro en sus lentes oscuros un diminuto sol, una chispa de luz. Me aferro a esa luz, a esa pequeñísima luz y la abrazo. Siento su fragilidad, y empiezo a escuchar ¿o me parece que las escucho? cada una de las palabras que me va diciendo su profundo abrazo, el largo discurso que empieza a contarme, en silencio y sin que se detenga ese agitarse del pecho. Palabras ingrávidas que hablan de los largos días en esta aventura ¿realmente una aventura? de buscarlos, de recogerlos, de buscarles una casa. Palabras que se instalan en la ventanilla de la combi que nos lleva al extremo de la ciudad, que se abrazan al paisaje de lago, cielo y nubes. Palabras que me cuentan del día que encontraron a <em>Octavio</em>, temblando: sombra de su sombra en aquel terreno baldío donde el sol arañaba salvajemente la tierra, y aparecían ellos (¿Es necesario decir que eran más de treinta, entre enfermos y mutilados, entre preñadas y cachorros de ojos cerrados?) arrimados contra los muros de piedras sobrepuestas, eternizados en la desordenada y monumental basura de la intemperie, o como topos, debajo de la tierra para esconderse de ese otro sol que caía a cuchillazos a las once de la mañana.</p>
<p style="text-indent:20px">La línea luminosa de un lago traza la bahía contaminada: una isla al fondo, el viejo astillero, un barco y un vagón abandonados, y las dragas oxidadas con sus brazos de insecto inmenso sumergidos en la tarde. Encontramos un lugar de tierra blanda al borde de la línea del tren que ya no conduce a ninguna parte, y allí introduzco la pequeña pala, una y otra vez. En la fatiga, en el descanso, mientras Emilia recoge piedras para dejar señalado el lugar, me pregunto cómo será este paisaje en mil años. ¿Algún hueso de <em>Octavio</em> quedará en la superficie de un paisaje inmensamente abierto a la desolación? ¿Este sol huérfano se dejará caer con el mismo desgano ahogado de esta tarde? Cuando volvemos para enterrar el cuerpo de <em>Octavio</em>: delgada sensación de huesos breves bajo la manta, un grupo de personas del lugar (los ojos afilados y rostros apedreados que parecen viejísimos) nos rodea, nos obliga entre insultos a llevarnos el cuerpo de <em>Octavio</em> a otra parte. No hay manera de explicar absolutamente nada, y decidimos volver a la ciudad por la línea contraria del tren. La ciudad abigarrada, improvisada, trepando los cerros. Un nuevo silencio en este retorno, un silencio de horizontes, y casi sin darnos cuenta (sin que yo me de cuenta), entrando al barrio de los Cipreses, la callecita de pavimento quebrado, los techos escamados de tejas de un solo piso: la casa de Emilia. Entonces comprendo, y mientras Emilia me dice que han traído dos cachorros que debo llevarme esa misma noche a mi refugio, elijo en el jardín el costado de los geranios encendidos, y al pie de una ventana que mira un ciprés de ramas como abrazos abiertos, introduzco sin prisa la pequeña pala de campamento, una y otra vez.</p>
<p><strong>Ciudad del lago, noviembre 2011</strong></p>
<p>En: <em>Los Andes</em>. Domingo 20 de Noviembre del 2011. Año 83 &#8211; Nº 24092. Pág.19.</p>
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		<title>LOS SUJETOS POLÍTICOS EN LA COMPLEJIDAD DE UNA REALIDAD PLURAL</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Oct 2011 17:36:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yanett</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inter-culturas, interculturalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Yanett Medrano]]></category>

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		<description><![CDATA[La construcción y conceptualización del sujeto moderno se fundament&#243; en modelos individualistas, soberanos y capitalistas, donde el atributo de tal, obedec&#237;a a ser hombre, blanco, burgu&#233;s y propietario, de forma que dentro de esos estrechos l&#237;mites no cab&#237;an &#8220;los otros&#8221; que no fuesen burgueses y europeos, y en cuyos l&#237;mites no cab&#237;a cualquier otra consideraci&#243;n [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La construcción y conceptualización del sujeto moderno se fundament&oacute; en modelos individualistas, soberanos y capitalistas, donde el atributo de tal, obedec&iacute;a a ser hombre, blanco, burgu&eacute;s y propietario, de forma que dentro de esos estrechos l&iacute;mites no cab&iacute;an &ldquo;los otros&rdquo; que no fuesen burgueses y europeos, y en cuyos l&iacute;mites no cab&iacute;a cualquier otra consideraci&oacute;n que no fuese homog&eacute;nea, desalojando a esos otros de toda consideraci&oacute;n de espacio y tiempo.</p>
<p><span id="more-222"></span></p>
<p>Este escenario conlleva una urgencia de reconocimiento de un sujeto plural, visto m&aacute;s all&aacute; de ser un objeto de an&aacute;lisis cultural para ser un sujeto de derechos colectivos. Ante ello, me propongo un acercamiento te&oacute;rico y reflexivo para encontrarnos ante un sujeto pol&iacute;tico inmerso en la complejidad de una realidad plural, en donde lo uno y lo diverso no son excluyentes, sino que se conjuncionan y unifican sin abstraer o anular la diversidad.</p>
<p><strong>Una manera de visionar lo ind&iacute;gena como sujeto pol&iacute;tico</strong></p>
<p>La construcci&oacute;n te&oacute;rica del sujeto moderno deviene indudablemente de las conceptualizaciones te&oacute;ricas que han dado paso a la &ldquo;modernidad&rdquo;, donde la noci&oacute;n de sujeto ha atravesado por la absorci&oacute;n totalizante de un paradigma simplista, integrador y universalista incapaz de ver m&aacute;s all&aacute; dentro de los estrechos l&iacute;mites que se impone a s&iacute; mismo. De esta manera es que nos encontramos ante un sujeto concebido de manera individual, liberal, y capitalista, convirti&eacute;ndose en el sustento te&oacute;rico de la conformaci&oacute;n de los Estado-Naci&oacute;n, del Estado capitalista, de las sociedades democr&aacute;ticas, de los derechos humanos (&hellip;), todos &eacute;stos inspirados bajo los principios jur&iacute;dicos de la libertad, propiedad, igualdad, seguridad, libre contrato y autonom&iacute;a de la voluntad individual; dichas libertades p&uacute;blicas posteriormente son&nbsp; las que encarnan al sujeto social, pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y cultural de la modernidad [Ball&oacute;n y otros, 2004: 18-19].</p>
<p>Con la modernidad se da inicio a todo un proceso de transformaciones invisibilizadoras y exterminadoras para <em>los otros sujetos</em> que no ingresaban en los atributos otorgados a los sujetos modernos, estableci&eacute;ndose la homogeneidad de una sociedad heterog&eacute;nea, una supuesta homogeneidad, en tanto mujeres, indios(as), ancianos(as), ni&ntilde;os(as), discapacitados(as), no se los(as) conceb&iacute;an como ciudadanos(as) iguales entre s&iacute;; y adem&aacute;s, se enra&iacute;za una profunda negaci&oacute;n de las comunidades hist&oacute;ricas previamente existentes [Villoro; 1999: 33]. De ah&iacute; que cada Estado-Naci&oacute;n ejerce su poder y dominio sobre cada uno de los individuos que viven en su territorio y elimina a los que no pertenecen a ella, constituy&eacute;ndose en una modernizaci&oacute;n excluyente de cualquier manifestaci&oacute;n tradicional. </p>
<p>A ello hay que agregar que las interpretaciones en torno a las tres corrientes de pensamiento te&oacute;rico (<em>la indigenista, la etnicista (etnopopulista) y la clasista</em>) que han venido determinando la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, social, pol&iacute;tica y cultural de los pueblos ind&iacute;genas en Am&eacute;rica Latina, y a su vez han establecido las pol&iacute;ticas indigenistas dentro de las cuales encuadran los actuales modelos constitucionales; son las que han servido de justificaci&oacute;n y sustento te&oacute;rico a la pol&iacute;tica integracionista y a la ideolog&iacute;a dominante llevada a cabo en Am&eacute;rica Latina, materializadas por el sistema dominante en momentos de consolidarse la conformaci&oacute;n de los Estado-Naci&oacute;n.</p>
<p>No hay duda que estas corrientes ideol&oacute;gicas perpetuaron la legitimaci&oacute;n de un <em>falso reconocimiento</em>, mas no, un reconocimiento mutuo, pues no se trata de que entre culturas haya tolerancia para mirarse unas a otras sin establecer di&aacute;logos y sin reconocerse rec&iacute;procamente como sujetos de derechos &mdash;a lo que Taylor ha denominado como el reconocimiento rec&iacute;proco entre iguales&mdash; La construcci&oacute;n de una identidad es producto del di&aacute;logo con los dem&aacute;s, pretendiendo que el tratamiento diferencial no sea discriminatorio. En consecuencia, este falso reconocimiento conlleva a legitimar diferentes formas de opresi&oacute;n, sumisi&oacute;n, invisibilizaci&oacute;n y aniquilaci&oacute;n de un sujeto portador de derechos e identidades particulares.</p>
<p>Por su parte la desintegraci&oacute;n de las comunidades hist&oacute;ricas-originarias y el desarraigo de sus miembros en el seno de los nuevo Estado-Naci&oacute;n, en palabras de Villoro, es una realidad imaginada en tanto genera una nueva identidad perdida colectiva distinta a la de los pueblos ind&iacute;genas, una naci&oacute;n de segundo orden que intenta integrar o suprimir las naciones y etnias preexistentes para forjar una nueva unidad hist&oacute;rica &ldquo;homog&eacute;nea&rdquo; [Villoro; 1999: 38].</p>
<p>Esta integraci&oacute;n, supresi&oacute;n y homogeneizaci&oacute;n que se aleja de realidades plurales, trae como consecuencias realidades mutilantes, reduccionistas, unidimensionalizantes y cegadoras de lo real. Algo que Morin advierte cuando formula los lineamientos del pensamiento complejo y que nos permite cuestionar la noci&oacute;n de sujeto desde un paradigma de simplificaci&oacute;n en cuyo interior impera lo disyuntivo, reduccionista y abstraccionista [Morin; sin a&ntilde;o: 29], condiciones que han servido para determinar y controlar, en gran medida, la existencia de un hegem&oacute;n totalizante que ha sido incapaz de concebir lo uno y lo otro.</p>
<p>Frente a una diversidad cultural que hoy plantea la construcci&oacute;n, reinvenci&oacute;n, reinterpretaci&oacute;n de &ldquo;Estados plurales&rdquo; y de &ldquo;sujetos pol&iacute;ticos&rdquo;, capaz de dar respuesta a la crisis de homogeneidad inventada por la que venimos atravesando, y la que sutilmente, o a veces descaradamente, categorizan a los ciudadanas y ciudadanos; nos lleva a plantearnos la construcci&oacute;n de sujetos colectivos pol&iacute;ticos en Estados plurales, un reto actual, cuya finalidad apunta a desarraigar el status que les ha sido atribuido, el de ser <em>r&uacute;stico, miserable y menor</em> [Clavero; 1994: 12]. Bajo esa trilog&iacute;a expresada por Clavero, resulta que los ind&iacute;genas adquir&iacute;an por naturaleza esas tres condiciones, siendo atribuidas arbitrariamente por una cultura extra&ntilde;a y destructiva, mediante unas operaciones de asimilaci&oacute;n a una hegemon&iacute;a universalista y segregacionista. Tal es as&iacute; que su condici&oacute;n de ser sujeto estaba supeditada al abandono y/o negaci&oacute;n de su forma de vida particular, sea en lo social, pol&iacute;tico, cultural, econ&oacute;mico, espiritual, trayendo consigo una total negaci&oacute;n de su existencia individual y colectiva.</p>
<p>Esta negaci&oacute;n a su reconocimiento como sujeto, hoy se vislumbra como una &ldquo;<em>exigencia de reconocimiento al otro</em>&rdquo;, una necesidad humana de ser reconocidos como tales para reivindicar la construcci&oacute;n social desaventajada en relaci&oacute;n con los dem&aacute;s. Es por ello, que pa&iacute;ses como Bolivia, Ecuador, Chile, Colombia, Argentina y Per&uacute; (&hellip;), unos en m&aacute;s grado que otros, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han venido demandando ser sociedades pluri/multi-&eacute;tnicas, pluri/multi-ling&uuml;&iacute;sticas pluri/multi-culturales, a fin de que la sociedad y el Estado homog&eacute;neo reconozcan su existencia como pueblos ind&iacute;genas, de su condici&oacute;n &eacute;tnica y su identidad colectiva, capaz de fomentar y materializar un pluralismo y una identidad dial&oacute;gica, contraria a la homogeneidad m&uacute;ltiple de identidades individualizadas que ha provocado el aislamiento y la intolerancia. A lo &uacute;ltimo, Taylor se refiere como el <em>reconocimiento igualitario</em>, un reconocimiento en t&eacute;rminos igualitarios, en tanto todos los seres humanos somos iguales, impidiendo todo reconocimiento a las particularidades, constituy&eacute;ndose, por un lado, en el postulado hegem&oacute;nico de negaci&oacute;n de las diferencias y las identidades, y por el otro, en el sustento pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico de las sociedades democr&aacute;ticas. </p>
<p>Esta demanda de Estados plurales implica en todo caso un reconocimiento de las particularidades sin suponer la uniformidad de esas diferencias, una nueva diversidad dentro de la unidad; o sea plantear un nuevo contrato social, que pretende ir alej&aacute;ndose de esa totalidad universalista constituida por sujetos soberanos, centralizados e individualizados, pasando a una pluralidad de sujetos diferentes y heterog&eacute;neos. Esta nueva conformaci&oacute;n busca quebrantar los patrones tradicionales del discurso de los derechos de la tradici&oacute;n liberal, que aparecieron dentro de la estructura individualista y universal que han adoptado las diversas cartas constitucionales.</p>
<p><strong>Conclusi&oacute;n</strong></p>
<p>El reconocimiento de un sujeto pol&iacute;tico colectivo se proclama como una exigencia frente a los cuestionamientos de la dimensi&oacute;n individual y la visi&oacute;n universalista dentro de la complejidad de una realidad plural.</p>
<p>El reconocimiento de sujetos plurales, identidades plurales, ciudadan&iacute;as plurales y Estados plurales, se perfilan como proyectos ideol&oacute;gicos, pol&iacute;ticos, sociales y culturales al reinventar y reinterpretar las relaciones humanas de los unos con los otros, en un sistema de complejidad que pretende ir m&aacute;s all&aacute; de un reconocimiento de presencia hacia la integraci&oacute;n de particularidades.</p>
<p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p>
<p>Clavero, Bartolom&eacute;.  <em>Derecho Ind&iacute;gena y Cultura Constitucional en Am&eacute;rica</em>. M&eacute;xico: Siglo Veintiuno Ed.; 1994.</p>
<p>Ibarra Illanez, Alicia. <em> Los Ind&iacute;genas y el Estado en el Ecuador</em>. Ecuador: Ed. Abya Yala &#8211; 2da edici&oacute;n; 1992.</p>
<p>Mor&iacute;n, Edgar. <em>Introducci&oacute;n al Pensamiento Complejo</em>; sin a&ntilde;o.</p>
<p>Taylor, Charles. &ldquo;La pol&iacute;tica del reconocimiento&rdquo;. En: <em>El Multiculturalismo y la Cultura del Reconocimiento</em>. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 1993.</p>
<p>Villoro, Luis. <em>Del Estado Homog&eacute;neo al Estado Plural</em>. M&eacute;xico: Edit. Paidos; 1999.</p>
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		<title>VINCULACIÓN DE LA TIERRA Y RECURSOS NATURALES CON LA PROTECCIÓN Y GOCE DE LOS DERECHOS ECONÓMICOS, SOCIALES Y CULTURALES DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Jul 2011 19:41:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yanett</dc:creator>
				<category><![CDATA[Yanett Medrano]]></category>

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		<description><![CDATA[El Convenio 169 de la OIT y la Declaraci&#243;n de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Ind&#237;genas, dos instrumentos internacionales de valios&#237;simo alcance para los pueblos ind&#237;genas han permitido su reconocimiento y protecci&#243;n como sujetos colectivos de derechos colectivos, cuyo alcance est&#225; permitiendo alejarse del imaginario social totalizante. Ya Mart&#237;nez Cobo, en 1983, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Convenio 169 de la OIT y la Declaraci&oacute;n de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas, dos instrumentos internacionales de valios&iacute;simo alcance para los pueblos ind&iacute;genas han permitido su reconocimiento y protecci&oacute;n como sujetos colectivos de derechos colectivos, cuyo alcance est&aacute; permitiendo alejarse del imaginario social totalizante.</p>
<p><span id="more-217"></span></p>
<p>Ya Mart&iacute;nez Cobo, en 1983, hacia referencia a los pueblos ind&iacute;genas como sujetos colectivos de derechos, caracterizados por su lengua propia, cosmovisi&oacute;n, y formas particulares de vida pol&iacute;tica, social y econ&oacute;mica, y que cotidianamente buscan preservar, desarrollar y transmitir a sus futuras generaciones sus territorios ancestrales y su identidad &eacute;tnica como base de su existencia continuada como pueblo, de acuerdo con sus propios patrones culturales, sus instituciones sociales y sus sistemas legales. Por ello, que toda negaci&oacute;n a su existencia como tales, produce una grave afectaci&oacute;n de su sentido de colectividad, p&eacute;rdida territorial de su autonom&iacute;a y gobernabilidad, y riesgos en el acceso y disfrute a la alimentaci&oacute;n, salud, vivienda y educaci&oacute;n.</p>
<p>Entonces cabe preguntarse &iquest;en qu&eacute; medida el Estado peruano est&aacute; asumiendo su responsabilidad de respetar, proteger y facilitar la protecci&oacute;n y goce de los derechos econ&oacute;micos sociales y culturales de los pueblos ind&iacute;genas?, m&aacute;s aun cuando en estos &uacute;ltimos tiempos, se vienen produciendo desplazamientos de poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, generando desarraigo de sus territorios habituales o de las tierras que ocupan, constituyendo una grave violaci&oacute;n a sus derechos colectivos.</p>
<p><strong>Acceso a tierras y recursos naturales de los pueblos ind&iacute;genas para el goce efectivo de los derechos econ&oacute;micos sociales y culturales</strong></p>
<p><em><strong>1. Derecho a la tierra y a los recursos naturales</strong></em></p>
<p><a name="01"></a>En principio la tierra constituye algo m&aacute;s que una fuente de recurso natural, es adem&aacute;s un recurso cultural y soporte pol&iacute;tico de la existencia de un pueblo (<a href="#1"><strong>1</strong></a>), donde toda relaci&oacute;n que el hombre establece con &ldquo;la madre tierra&rdquo;, con la &ldquo;pachamama&rdquo;, es uno de los elementos que mejor evidencia las condiciones de vida de los pueblos ind&iacute;genas.</p>
<p>Es por ello que todo desarraigo, de las tierras de los pueblos ind&iacute;genas &ndash;o sea un proceso de desterritorializaci&oacute;n&ndash;, constituye una vulneraci&oacute;n a su desarrollo de nivel de vida adecuado, es una p&eacute;rdida de su modo de vida tradicional, lo cual para el bienestar social y econ&oacute;mico de las comunidades afectadas, ha tenido consecuencias devastadoras [Daes: 2001, P&aacute;rr. 72], toda vez que, las tierras y territorios que ocupan o utilizan de una u otra forma, adquieren importancia y trascendencia de orden social, cultural, espiritual, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica, debido a la relaci&oacute;n espacial profundamente espiritual y material [Mart&iacute;nez: 1983, P&aacute;rr. 196] entre todos los seres vivos que habitan el territorio, sea de la comunidad humana, de la comunidad natural y de la comunidad espiritual, adquiriendo repercusiones trascendentales en todo acto de materializaci&oacute;n en sus creencias, costumbres, tradiciones y cultura.</p>
<p>Entonces, el uso, la ocupaci&oacute;n y la propiedad comunitaria de las tierras, territorios y recursos naturales, son esenciales para la supervivencia y desarrollo de los pueblos ind&iacute;genas; y adem&aacute;s una oportunidad para que tanto esos pueblos como los Estados contribuyan al desarrollo progresivo de las normas de derechos humanos [Daes: 2001, P&aacute;rr. 118]. </p>
<p><em><strong>2. Derecho a la Identidad, la Cultura y la Lengua</strong></em></p>
<p><a name="02"></a>Las construcciones te&oacute;ricas sobre la identidad, la cultura y la lengua son vistas a&uacute;n desde el enfoque sociol&oacute;gico y/o antropol&oacute;gico como manifestaciones de expresi&oacute;n cultural. Al respecto Nina Pacari (<a href="#2"><strong>2</strong></a>) resalta que &eacute;stas a&uacute;n no poseen una dimensi&oacute;n epistemol&oacute;gica y menos ideol&oacute;gica o pol&iacute;tica. Por ello, el reconocimiento de los c&oacute;digos culturales, los valores, los pensamientos o las epistemolog&iacute;as de las cuales son portadoras los pueblos ind&iacute;genas, resultan siendo fundamentales en el fortalecimiento de instituciones y comportamientos colectivos con sentidos profundos que determinan su continuaci&oacute;n hist&oacute;rica. Consecuentemente, la cultura va a constituirse como un producto, como un proceso y como una forma de vida que van m&aacute;s all&aacute; de la etnicidad, el idioma y la religi&oacute;n [Shaheed: 2010, P&aacute;rr. 5].</p>
<p>En ese entender, conforme a la Observaci&oacute;n General N&ordm; 21, p&aacute;rrafo 11 del Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales (Comit&eacute; DESC), la expresi&oacute;n vida cultural &ldquo;hace referencia expl&iacute;cita al car&aacute;cter de la cultura como un proceso vital, hist&oacute;rico, din&aacute;mico y evolutivo&quot;, y por ello apreciamos constantemente procesos de interacci&oacute;n entre todos los elementos de la cultura, dejando de ser as&iacute; expresiones aisladas o compartimientos estancos para constituirse en un proceso interactivo a trav&eacute;s del cual los individuos y las comunidades, manteniendo sus particularidades y sus fines, dan expresi&oacute;n a la cultura de la humanidad [OG 21, P&aacute;rr. 12]. </p>
<p>A la vez, el art&iacute;culo 27 de la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos y los art&iacute;culos 13 y 15 del Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, ponen m&aacute;s &eacute;nfasis en la realizaci&oacute;n de los derechos culturales, destacando &ldquo;(&hellip;) la posibilidad de expresarse, crear y difundir sus obras en la lengua que desee y en particular en su lengua materna; (&hellip;) de una educaci&oacute;n y una formaci&oacute;n de calidad que respeten plenamente su identidad cultural; (&hellip;) de participar en la vida cultural que elija y conformarse a las pr&aacute;cticas de su propia cultura, dentro de los l&iacute;mites que impone el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales&rdquo;.</p>
<p>Entonces para el Estado, se constituye en una obligaci&oacute;n el respetar, proteger y facilitar acciones que impliquen mantener, conservar, desarrollar, transmitir y perpetuar la cultura, ya que a partir de la racionalidad de cada cultura, se desarrollan las instituciones culturales, sociales, pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y jur&iacute;dicas que son una fuente de transmisi&oacute;n hacia las generaciones futuras.</p>
<p><em><strong>3. Derecho a la Educaci&oacute;n</strong></em></p>
<p>Durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas el derecho a la educaci&oacute;n se ha venido reafirmando en diversos instrumentos de derechos humanos de &aacute;mbito universal y regional, en especial para los pueblos ind&iacute;genas tanto la Declaraci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas como el Convenio 169 de la OIT, reconocen el derecho de los pueblos ind&iacute;genas a la educaci&oacute;n y a recibir servicios educativos. De esta manera, el derecho a la educaci&oacute;n se constituye en un elemento fundamental para que los pueblos ind&iacute;genas en sus diversos entornos sociales, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y culturales puedan proteger, preservar e integrar sus diversas manifestaciones culturales adem&aacute;s de lograr su desarrollo pluridimensional individual y colectivamente, en tanto que este derecho para los pueblos ind&iacute;genas &ldquo;es un concepto global que conlleva dimensiones mentales, f&iacute;sicas, espirituales, culturales y ambientales (&hellip;) asociado estrecha e inseparablemente al uso de sus tierras, territorios y recursos nacionales tradicionales [Opini&oacute;n N&ordm; 1: 2009, P&aacute;rrs. 03 y 11].</p>
<p>Entonces, el derecho a la educaci&oacute;n se revela (&hellip;) no s&oacute;lo como un medio para salir de la exclusi&oacute;n y la discriminaci&oacute;n que han sufrido hist&oacute;ricamente los pueblos, sino como un elemento fundamental que permita el disfrute, mantenimiento y respeto de sus culturas, idiomas, tradiciones y conocimientos [Stavenhagen: sin a&ntilde;o, pp. 98]. Por ello, teniendo en cuenta lo que implica para los pueblos ind&iacute;genas gozar de este derecho, es que acertadamente el Comit&eacute; de los Derechos del Ni&ntilde;o en su Observaci&oacute;n General N&ordm; 11, p&aacute;rrafo 57 y la Opini&oacute;n N&ordm; 1 (2009) del Mecanismo de Expertos sobre el Derecho de los Pueblos Ind&iacute;genas a la Educaci&oacute;n en su p&aacute;rrafo 2 se&ntilde;alan que &ldquo;el ejercicio del derecho de los pueblos ind&iacute;genas a la educaci&oacute;n se perfila como un medio esencial, una condici&oacute;n previa, para conseguir el poder y ejercer el derecho a la libre determinaci&oacute;n, incluido el derecho a procurar su propio desarrollo econ&oacute;mico, social y cultural.</p>
<p>La situaci&oacute;n se torna m&aacute;s alarmante frente a situaciones de degradaci&oacute;n, destrucci&oacute;n e interrupci&oacute;n de sistemas educativos originarios propios de la educaci&oacute;n de cada cultura, generando consecuencias irreversibles, y a las que el Estado est&aacute; obligado a reparar.</p>
<p><em><strong>4. Derecho a la Salud y Atenci&oacute;n M&eacute;dica </strong></em></p>
<p><a name="03"></a>Desde la Observaci&oacute;n General N&ordm; 14 del Comit&eacute; DESC, sobre el derecho al disfrute del m&aacute;s alto nivel de salud, el derecho a la salud, es definido como un derecho humano fundamental &ndash; uno de los derechos constitucionales de mayor importancia, ya que vincula estrechamente a otros derechos constitucionales como el derecho a la vida, a la integridad f&iacute;sica y al propio principio de dignidad (<a href="#3"><strong>3</strong></a>) &ndash;, un derecho indispensable de cuyo ejercicio depende la realizaci&oacute;n de otros derechos humanos, en particular, <em>el derecho a la alimentaci&oacute;n, a la vivienda, al trabajo, a la educaci&oacute;n, a la dignidad humana, a la vida, a la no discriminaci&oacute;n, a la igualdad, a no ser sometido a torturas, a la vida privada, al acceso a la informaci&oacute;n y a la libertad de asociaci&oacute;n, reuni&oacute;n y circulaci&oacute;n</em>; un derecho integral, en cuanto supone, <em>un derecho al disfrute de toda una gama de facilidades, bienes, servicios y condiciones necesarios para alcanzar el m&aacute;s alto nivel posible de salud</em>; un derecho inclusivo que comprende tambi&eacute;n a otros factores determinantes de la salud, tales como, <em>el acceso al agua limpia potable y a condiciones sanitarias adecuadas, el suministro adecuado de alimentos sanos, una nutrici&oacute;n adecuada, una vivienda adecuada, condiciones sanas en el trabajo y el medio ambiente, y acceso a la educaci&oacute;n e informaci&oacute;n sobre cuestiones relacionadas con la salud, incluida la salud sexual y reproductiva</em> (&hellip;) [OG N&ordm; 14, P&aacute;rrs. 1,3,9 y11].</p>
<p>A partir de la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos, se ha afirmado el derecho que tiene toda persona a un nivel de vida adecuado, por su parte, el Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, hace referencia al disfrute del m&aacute;s alto nivel de salud f&iacute;sica y mental; y la OG N&ordm; 14 del Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, amplia su definici&oacute;n, remarcando que el derecho a la salud abarca una amplia gama de factores socioecon&oacute;micos que promueven las condiciones merced a las cuales las personas pueden llevar una vida sana, y hace ese derecho extensivo a los factores determinantes b&aacute;sicos de la salud, como la alimentaci&oacute;n y la nutrici&oacute;n, la vivienda, el acceso a agua limpia potable y a condiciones sanitarias adecuadas, condiciones de trabajo seguras y sanas y un medio ambiente sano. </p>
<p>Por su parte, el art&iacute;culo 24.2 de la Declaraci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas, destaca que <em>las personas ind&iacute;genas tienen igual derecho a disfrutar del nivel m&aacute;s alto posible de salud f&iacute;sica y mental. Los Estados tomar&aacute;n las medidas que sean necesarias para lograr progresivamente que este derecho se haga plenamente efectivo</em>. Y frente a toda forma de traslado forzado, el Comit&eacute; considera que el <em>desplazamiento de poblaciones ind&iacute;genas, contra su voluntad, de sus territorios y entornos tradicionales, con la consiguiente p&eacute;rdida por esas poblaciones de sus recursos alimenticios y la ruptura de su relaci&oacute;n simbi&oacute;tica con la tierra, ejercen un efecto perjudicial sobre la salud de esas poblaciones</em> [OG N&ordm; 14, P&aacute;rr. 27].</p>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p>La estrecha relaci&oacute;n que los pueblos ind&iacute;genas tienen con la tierra es fundamental, ya que desde sus cosmovisiones es m&aacute;s que posesi&oacute;n y producci&oacute;n de tierras, es un elemento material y espiritual del que deben de gozar con toda plenitud, y cuya afectaci&oacute;n pondr&iacute;a en riesgo su existencia, siendo un pre-requisito para el disfrute y goce del derecho a la salud, educaci&oacute;n, salud, vida, alimentaci&oacute;n, agua, libertad de religi&oacute;n, libertad de asociaci&oacute;n, derecho a la familia, derecho a la libertad de residencia. Entonces, vivir en sus territorios ancestrales es asegurar condiciones de vida digna, es garantizar su supervivencia material, natural y espiritual; o sea su existencia misma como sujeto individual y colectivo. Por lo que la falta de acceso a las tierras y recursos naturales limita el goce efectivo a los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales.</p>
</p>
<p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p>
<p>Bengoa, Jos&eacute;. S/f<br />
Pueblos Ind&iacute;genas, Tierras y Territorios. Disponible en: BENGOAhttp://www.cepes.org.pe/cendoc/eventos/Libro-Foro-Reforma-Agraria-2007/09-%20bengoa-chile.pdf [Ingreso: 28/03/2010].</p>
<p>CDESC. 2000.<br />
Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales. Observaci&oacute;n General N&ordm; 14. El derecho al disfrute del m&aacute;s alto nivel de salud (art&iacute;culo 12 del PIDESC), 22&ordm; periodo de sesiones, 2000.</p>
<p>CIDH. 2009.<br />
Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos. Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas y Tribales sobre sus Tierras Ancestrales y Recursos Naturales. Normas y jurisprudencia del sistema interamericano de derechos humanos, 30 de diciembre de 2009 (OEA/Ser, L/V/II. Doc. 56/09).</p>
<p>Daes, Erica-Irene. 2001.<br />
Documento de Trabajo Final de la Ex-Relatora Especial sobre las poblaciones ind&iacute;genas. &ldquo;Las poblaciones ind&iacute;genas y su relaci&oacute;n con la tierra&rdquo;. Subcomisi&oacute;n de Promoci&oacute;n y Protecci&oacute;n de los Derechos Humanos. Comisi&oacute;n de Derechos Humanos. Consejo Econ&oacute;mico y Social. Naciones Unidas, 11 de junio de 2001 (E/CN.4/Sub.2/2001/21).</p>
<p>Mart&iacute;nez Cobo, Jos&eacute;. 1983.<br />
Informe Final del Ex-Relator Especial. &ldquo;Estudio del Problema de la Discriminaci&oacute;n contra las Poblaciones Ind&iacute;genas&rdquo;. Subcomisi&oacute;n de Prevenci&oacute;n de Discriminaciones y Protecci&oacute;n a las Minor&iacute;as. Comisi&oacute;n de Derechos Humanos. Consejo Econ&oacute;mico y Social. Naciones Unidas, 30 de setiembre de 1983 (E/CN.4/Sub.2/1983/21/Add.8).</p>
<p>MEDPI. 2009.<br />
Opini&oacute;n N&ordm; 1 (2009) del Mecanismo de Expertos sobre el Derecho de los Pueblos Ind&iacute;genas a la Educaci&oacute;n. En: <em>Estudio sobre la experiencia adquirida y las dificultades con que se tropieza para la plena aplicaci&oacute;n del derecho de los pueblos ind&iacute;genas a la educaci&oacute;n</em>&nbsp; (A/HRC/EMRIP/2009/2)</p>
<p>Shaheed, Farida. 2010. <br />
Informe de la Experta independiente en la esfera de los derechos culturales. Consejo de Derechos Humanos, 22 de marzo de 2010 (A/HRC/14/36).</p>
<p>Stavenhagen, Rodolfo. S/f.<br />
Los pueblos ind&iacute;genas y sus derechos. M&eacute;xico: Oficina de la UNESCO en M&eacute;xico; sin a&ntilde;o.</p>
<hr width="200px" align="left" />
<p><strong>NOTAS</strong></p>
<p><a href="#01" name="1"><strong>1</strong></a>. Esta forma de comprender la tierra, Bengoa (s/f) la enfoca desde la dimensi&oacute;n territorial, en el sentido de que no es solamente el valor productivo de la tierra, sino, y sobre todo su valor simb&oacute;lico, siendo el espacio de reproducci&oacute;n de la pertenencia social. </p>
<p><a href="#02" name="2"><strong>2</strong></a>. Nina Pacari, Kichwa del Ecuador, mujer ind&iacute;gena, l&iacute;der pol&iacute;tica, profesora, acad&eacute;mica, intelectual, jurista. Magistrada del Tribunal Constitucional del Ecuador. Dirigenta de la Confederaci&oacute;n de Nacionalidades Ind&iacute;genas del Ecuador (CONAIE). Miembro de la Asamblea General del Instituto Interamericano de Derechos Humanos en Costa Rica. Miembro de la Comisi&oacute;n Andina de Juristas. Miembro del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Ind&iacute;genas.</p>
<p><a href="#03" name="3"><strong>3</strong></a>. Tribunal Constitucional Peruano. Expediente N&ordm; 1429-2002-HC/TC, fojas 14.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>EDUCACIÓN INTERCULTURAL Y PROTECCI&#211;N DE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Jul 2011 18:31:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paul</dc:creator>
				<category><![CDATA[Boris Rodríguez]]></category>
		<category><![CDATA[Inter-culturas, interculturalidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Antes de la llegada de los espa&#241;oles, en gran parte del continente americano, los pueblos ind&#237;genas ten&#237;an su propio sistema de educaci&#243;n que se manifestaba a trav&#233;s de la relaci&#243;n con la naturaleza y su entorno durante toda la vida. Lastimosamente este sistema fue interrumpido y quebrantado por la conquista, la colonia y la rep&#250;blica, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de la llegada de los espa&ntilde;oles, en gran parte del continente americano, los pueblos ind&iacute;genas ten&iacute;an su propio sistema de educaci&oacute;n que se manifestaba a trav&eacute;s de la relaci&oacute;n con la naturaleza y su entorno durante toda la vida.<span id="more-212"></span> Lastimosamente este sistema fue interrumpido y quebrantado por la conquista, la colonia y la rep&uacute;blica, que impusieron sistemas educativos de sumisi&oacute;n, obediencia, asimilaci&oacute;n y exclusi&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas frente a la cultura dominante.</p>
<p>Estos <a name="01"></a>sistemas de educaci&oacute;n provocaron el paulatino desaprendizaje de las instituciones y expresiones culturales y ling&uuml;&iacute;sticas de los pueblos ind&iacute;genas, que conllevaron con el paso del tiempo, a la desaparici&oacute;n y extinci&oacute;n de muchas culturas ind&iacute;genas en el continente <a href="#1"><strong>(1)</strong></a>. <a name="02"></a>Es en este contexto que la cuesti&oacute;n de la interculturalidad impregna, en la actualidad, las propuestas y exigencias de las distintas organizaciones ind&iacute;genas <a href="#2"><strong>(2)</strong></a>, en relaci&oacute;n directa con la educaci&oacute;n, aunque no de manera exclusiva.</p>
<p>Al desarrollar el presente trabajo, me propongo plantear que la cuesti&oacute;n de la educaci&oacute;n interculturalidad resulta fundamental para la protecci&oacute;n de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas. Para ello, partir&eacute; se&ntilde;alando qué se entiende por interculturalidad, luego me centrar&eacute; en se&ntilde;alar por qu&eacute; y c&oacute;mo educar en interculturalidad, y finalmente qu&eacute; derechos se protegen y garantizan con la educaci&oacute;n intercultural para los pueblos ind&iacute;genas.</p>
<p><strong>&iquest;Qu&eacute; se entiende por interculturalidad?</strong></p>
<p><a name="03"></a>Como primer acercamiento a la definici&oacute;n de interculturalidad, se&ntilde;alaré que es la conducta cultural<a href="#3"> <strong>(3)</strong></a> que adoptan las personas o grupos de personas para desenvolverse en contextos de relaci&oacute;n de culturas. As&iacute;, el prefijo INTER hace referencia a esta relaci&oacute;n entre dos o m&aacute;s culturas en que act&uacute;a una persona o un grupo de personas. Dicho de otra manera, se trata de un saber manejarse entre miembros de diferentes culturas con quienes se interact&uacute;a. </p>
<p>Sin embargo, como se&ntilde;ala Walsh<a href="#4"> <strong>(4)</strong></a>, la interculturalidad no debe ser vista solo como un contacto entre culturas, sino como un intercambio que se establece en t&eacute;rminos equitativos y en condiciones de igualdad, que debe ser entendida como un proceso permanente de relaci&oacute;n, comunicaci&oacute;n y aprendizaje que se da entre personas y grupos de personas, orientadas a generar, construir y propiciar respeto mutuo y desarrollo pleno de las capacidades, por encima de las diferencias existentes. </p>
<p>Dicho as&iacute;, la interculturalidad viene hacer un proceso continuo y din&aacute;mico, que se constituye en tarea de toda la sociedad y no solo de los sectores discriminados y excluidos. As&iacute;, la interculturalidad adquiere un rol cr&iacute;tico, central y progresivo, capaz de reconstruir no solo sistemas y procesos educativos, sociales, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y jur&iacute;dicos, sino tambi&eacute;n, relaciones, actitudes, valores, saberes y pr&aacute;cticas fundamentadas en el respeto a la dignidad y la convivencia democr&aacute;tica.</p>
<p><strong>&iquest;Por qu&eacute; y c&oacute;mo educar en interculturalidad? </strong></p>
<p>Es necesario tener presente el car&aacute;cter multi&eacute;tnico, pluricultural y multiling&uuml;e que caracteriza a nuestro continente. Sin embargo, por largo tiempo se intent&oacute;, y a&uacute;n se intenta, ignorar y erradicar esta diversidad por medio del sistema educativo, que dio rienda suelta a su supuesta <a name="05"></a>labor civilizatoria, desconociendo y excluyendo las manifestaciones culturales y ling&uuml;&iacute;sticas de los pueblos ind&iacute;genas, y a las que consideraba como un problema que era necesario superar y erradicar.</p>
<p>Al incluir la interculturalidad como elemento fundamental del sistema educativo <a href="#5"><strong>(5)</strong></a>, se propone e intenta romper con la historia hegem&oacute;nica de una cultura dominante y otras subordinadas, que se han venido implementando a trav&eacute;s de una educaci&oacute;n uniforme y homogeneizante. De esa manera, la interculturalidad, busca reforzar las identidades tradicionales excluidas por a&ntilde;os, para construir o reconstruir, en la vida cotidiana, una convivencia de respeto y legitimidad entre todos los grupos de la sociedad.</p>
<p>En ese sentido, los contenidos para educar en interculturalidad deben de provenir de los diversos &aacute;mbitos culturales, dependiendo de los matices y particularidades que cada cultura tiene y en el contexto en el que se ejecuta cada programa, no debiendo faltar ninguno, de manera que en el proceso educativo se descubra tanto lo que es propio como lo que es ajeno; esto permitir&aacute; que los contenidos sean procesados, asumidos e internalizados por las personas para los que fueron seleccionados.</p>
<p><strong>&iquest;Qu&eacute; derechos se protegen con la educaci&oacute;n intercultural?</strong></p>
<p>Los procesos de aculturaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, a una sociedad uniforme y homog&eacute;nea, se convirtieron en una herramienta de discriminaci&oacute;n, racismo y exclusi&oacute;n, que conllev&oacute;, y a&uacute;n conlleva, a la desaparici&oacute;n, erradicaci&oacute;n y extinci&oacute;n de muchas culturas ind&iacute;genas en el continente. </p>
<p>Como <a name="06"></a>respuesta a esta permanente vulneraci&oacute;n de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas, surge la educaci&oacute;n intercultural, que al promover relaciones equitativas, respetuosas y dialogantes entre miembros y grupos de distintas culturas, permite la protecci&oacute;n de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas que se encuentran plasmados en distintos instrumentos normativos de protecci&oacute;n de derechos humanos de car&aacute;cter internacional <a href="#6"><strong>(6)</strong></a>. </p>
<p>Dicho as&iacute;, la educaci&oacute;n intercultural permite la protecci&oacute;n de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas a no ser discriminados, a la Diferencia y a la Igualdad, a la educaci&oacute;n, a una lengua e idioma, a la identidad cultural y ling&uuml;&iacute;stica, a la participaci&oacute;n, a la libertad de expresi&oacute;n, de conciencia, de religi&oacute;n y creencias, al desarrollo, a la Verdad, entre otros derechos que resultan fundamentales para la construcci&oacute;n de una autentica sociedad democr&aacute;tica. </p>
<p><strong>A manera de conclusi&oacute;n</strong></p>
<p>La amenaza a la diversidad cultural y ling&uuml;&iacute;stica de los pueblos ind&iacute;genas en el continente, tienen sus or&iacute;genes remotos en los sistemas de educaci&oacute;n impuestos en la conquista, la colonia y la rep&uacute;blica, los que provocaron y a&uacute;n provocan, la desaparici&oacute;n y extinci&oacute;n de muchas culturas ind&iacute;genas en el continente. </p>
<p>Frente a este contexto, surge la educaci&oacute;n interculturalidad, que impregnada de las propuestas y exigencias de los pueblos ind&iacute;genas, busca combatir y arrancar de ra&iacute;z la discriminaci&oacute;n, racismo y exclusi&oacute;n existente, a trav&eacute;s de la promoci&oacute;n y el ejercicio de un gran conjunto de derechos individuales y colectivos propios de los pueblos ind&iacute;genas, y contraria a la educaci&oacute;n tradicional de contenido monocultural y de patrones discriminatorios y exclusi&oacute;n.</p>
<p><strong>BIBLIOGRAF&Iacute;A</strong></p>
<p>ASSIES, William,&nbsp; <em>La situaci&oacute;n de los derechos humanos de los pueblos ind&iacute;genas en el contexto latinoamericano</em>. Centro de Estudios Rurales &#8211; M&eacute;xico. </p>
<p>L&Oacute;PEZ, Lu&iacute;s Enrique, <em>La cuesti&oacute;n de la interculturalidad y la educaci&oacute;n latinoamericana</em>. S&eacute;ptima reuni&oacute;n del Comit&eacute; Regional Intergubernamental del Proyecto Principal de Educaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina y el Caribe. UNESCO &#8211; 2001.</p>
<p>WALSH, Catherine, <em>Propuesta para el Tratamiento de la Interculturalidad en la Educaci&oacute;n</em>, Lima &ndash; Per&uacute; &#8211; 2000.</p>
<p>ZU&Ntilde;IGA, Madeleine, <em>Educaci&oacute;n Intercultural para todos los peruanos</em>. TAREA, Revista de educaci&oacute;n y cultura, No. 36. Noviembre, Lima &#8211; 1995.</p>
<p>ZYLBERMAN, Ariel, <em>La Educaci&oacute;n Intercultural como Ejercicio de Derechos Humanos</em>. Asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos (APRODEH). Julio &#8211; 2008.</p>
<hr align="left" width="100px" />
<strong>NOTAS</strong></p>
<p><a href="#01" name="1"><strong>(1)</strong></a> Pese al proyecto homogeneizante y excluyente, subsisten a la fecha m&aacute;s de 40 millones de ind&iacute;genas en Am&eacute;rica Latina, lo que constituye m&aacute;s del 10% de la poblaci&oacute;n total de la regi&oacute;n, siendo M&eacute;xico, Ecuador, Bolivia, Guatemala y Per&uacute; los pa&iacute;ses con mayor n&uacute;mero de pueblos ind&iacute;genas. </p>
<p><a href="#02" name="2"><strong>(2)</strong></a> Fue a partir del an&aacute;lisis de las relaciones diferenciadas entre ind&iacute;genas y no ind&iacute;genas, originadas en la conquista, la colonia y la república, que la noci&oacute;n de la interculturalidad se acu&ntilde;o y emergi&oacute; en nuestra regi&oacute;n en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 70 del siglo XX.</p>
<p><a href="#03" name="3"><strong>(3)</strong></a> La cultura es &ldquo;el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, adem&aacute;s de las artes y las letras los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.&rdquo; (UNESCO 2001). </p>
<p><a href="#03" name="4"><strong>(4)</strong></a> Catherine Walsh, <em>Propuesta para el Tratamiento de la Interculturalidad en la Educaci&oacute;n</em>, Lima &ndash; Per&uacute;, 2000. </p>
<p><a href="#05" name="5"><strong>(5)</strong></a> Una estrategia para la interculturalidad ha sido imaginada desde lo que ahora se llama Educaci&oacute;n Intercultural Biling&uuml;e (EIB), en vista de las limitaciones conceptuales de la Educaci&oacute;n Biling&uuml;e y de la Educaci&oacute;n Biling&uuml;e Bicultural.</p>
<p><a href="#06" name="6"><strong>(6)</strong></a> Instrumentos internacionales como, el Convenio 169 de la OIT, la Declaraci&oacute;n de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas, el Convenio Internacional por la Eliminaci&oacute;n de la Discriminaci&oacute;n Racial, entre otros.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El conflicto en Puno y conducta de sus actores desde un enfoque intercultural</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Jun 2011 16:43:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ana Pino]]></category>
		<category><![CDATA[Inter-culturas, interculturalidad]]></category>

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		<description><![CDATA[El desarrollo de la humanidad ha sido posible gracias al &#8220;conflicto&#8221;; en consecuencia es un t&#233;rmino que debemos entenderlo como oportunidad de crecimiento y no tan s&#243;lo como problema. En la cultura andina, resulta a&#250;n m&#225;s importante pues su sentido de vida est&#225; regido por principios que requieren de dos partes: reciprocidad, complementariedad, correspondencia, cuyo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El desarrollo de la humanidad ha sido posible gracias al &ldquo;conflicto&rdquo;; en consecuencia es un t&eacute;rmino que debemos entenderlo como oportunidad de crecimiento y no tan s&oacute;lo como problema. <span id="more-202"></span>En la cultura andina, resulta a&uacute;n m&aacute;s importante pues su sentido de vida est&aacute; regido por principios que requieren de dos partes: <a name="01"></a>reciprocidad, complementariedad, correspondencia, cuyo equilibrio es &ldquo;el tercero incluido&rdquo;<a href="#1"><sup><strong>1</strong></sup></a> que va restablecer  equidades y armon&iacute;as. Me atrever&iacute;a a afirmar, que los andinos tienen una cultura m&aacute;s desarrollada en el tratamiento y soluci&oacute;n de conflictos.</p>
<p>Los conflictos m&aacute;s grandes est&aacute;n relacionados con el PODER, con la lucha por imponer hegemon&iacute;a y/o dominaci&oacute;n (de unos sobre otros), y en esa pr&aacute;ctica, la cultura de occidente, que es la dominante en el pa&iacute;s, es la que ha logrado un mayor desarrollo.</p>
<p>Para situarnos en el contexto actual, es necesario intentar hallar las ra&iacute;ces del problema pero en positivo; <a name="02"></a>es decir, no para echar culpas sino para encontrar soluciones. En esa perspectiva debemos ubicar que las rep&uacute;blicas, producto de las campa&ntilde;as independentistas en nuestra Am&eacute;rica india, nacieron con un pecado original cual fue el no recoger las experiencias de gobierno propias<a href="#2"><sup><strong>2</strong></sup></a>, sino organizar al Estado con el modelo europeo de la ilustraci&oacute;n. Modelo que, adem&aacute;s, fue resultado de una l&oacute;gica de vida, distinta a las que se desarrollaron en Am&eacute;rica y que pese al dominio colonial, segu&iacute;an vigentes en el siglo XIX.</p>
<p>Voy a dar un salto hist&oacute;rico hasta nuestros d&iacute;as; en donde se evidencia dos cosas:</p>
<ol>
<li>Por un lado, que m&aacute;s del 90% de los conflictos sociales del pa&iacute;s son originados por el accionar del Estado;</li>
<li>Por otro, que el pa&iacute;s est&aacute; fraccionado en dos Per&uacute; y si analizamos el &uacute;ltimo proceso electoral, est&aacute; polarizado. Pero esta polarizaci&oacute;n, va m&aacute;s all&aacute; de inequidades socio-econ&oacute;micas-pol&iacute;ticas; se corresponde con la pluralidad cultural de la sociedad peruana.</li>
</ol>
<p>En consecuencia, los organizadores de este evento, han ubicado acertadamente, la necesidad de revisar la conducta de los actores de este conflicto para, me imagino, orientar el desarrollo de cualquier di&aacute;logo intercultural (entre culturas) que se deba dar:</p>
<p>a) <strong>actores estatales</strong>, son las <strong>instituciones</strong> que conforman el aparato del Estado, el cual se estructura con tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. &nbsp;Los funcionarios, se llaman as&iacute; porque ejercen una funci&oacute;n dentro de ese aparato, no act&uacute;an a t&iacute;tulo personal, no deciden individualmente, deciden en funci&oacute;n a leyes y pol&iacute;ticas de estado. Los gobiernos regionales y locales, son tambi&eacute;n actores estatales, sus funciones est&aacute;n regidas por leyes y su accionar por pol&iacute;ticas. Es un corpus homog&eacute;neo, pues el Estado es unitario y garantiza la <strong>igualdad.</strong></p>
<p>b) <strong>actores de sociedad civil</strong>, son personas o instituciones que est&aacute;n regidas por su voluntad, ya sea individual o asociativa. Esta voluntad, que se ubica fuera de la esfera estatal, est&aacute; tambi&eacute;n limitada por  leyes. Entonces, la conforma una gran <strong>diversidad </strong>de gente que act&uacute;a a t&iacute;tulo personal o en colectivos, institucionales o no, ll&aacute;mense gremios, colegios profesionales, organizaciones sin fines de lucro, asociaciones de empresarios, clubes, comunidades, etc. </p>
<p>Partiendo de esta caracterizaci&oacute;n ya podemos vislumbrar conductas distintas que no tienen punto de encuentro, ya que el Estado esta dise&ntilde;ado de tal forma que no puede recoger toda la diversidad de la poblaci&oacute;n que cobija.</p>
<p>Pero en nuestro caso particular (Regi&oacute;n Puno); la diversidad va m&aacute;s all&aacute; de clase social por ejemplo, o de poder adquisitivo; si se limitara a ello, con pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n social o programas de lucha contra la pobreza, se podr&iacute;a, en un horizonte de tiempo determinado, homogenizar las oportunidades de todos los miembros de la sociedad. Ese intento de homogenizaci&oacute;n fue la misi&oacute;n de todos los colonizadores desde hace m&aacute;s de 500 a&ntilde;os y el resultado no puede m&aacute;s que frustrarnos cada d&iacute;a porque las brechas en lugar de acortarse se agrandan.</p>
<p>La diversidad en nuestra regi&oacute;n, y en general en el pa&iacute;s, tiene que ver fundamentalmente con dos formas distintas de concebir el mundo, <strong>darle sentido a la vida y a nuestro lugar en el mundo, que es lo que sustenta el concepto de cultura</strong>. A riesgo de ser muy breve; intentar&eacute; caracterizar estas dos formas de sentir la vida &#8211; ambas resultado de construcciones sociales en la historia; en consecuencia, con la misma legitimidad y valor &#8211; para mostrar un poco como se expresan las diferencias en la práctica y ustedes podr&aacute;n darse cuenta, por qu&eacute; chocan y se vuelve conflictiva la convivencia. </p>
<p>Para entenderlo mejor, imag&iacute;nense el proceso que tienen que seguir para confeccionar un textil; vamos a usarlo para comprender la configuraci&oacute;n de una cultura. El textil tiene trama y urdimbre que viene a ser su matriz; igual la cultura. Veamos la matriz de dos culturas que conviven en nuestra regi&oacute;n: </p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" align="center">
<tr>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="center">Cultura occidental (euroc&eacute;ntrica)</p>
</td>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="center">Cultura andina</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">Su concepci&oacute;n del mundo es antropoc&eacute;ntrica; es decir que todo gira en torno al ser humano como sujeto libre, que tiene dominio sobre la naturaleza</p>
</td>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left"><a name="03"></a>Su concepci&oacute;n es holista; es decir que todo se relaciona; todos somos sujetos interdependientes; el ser humano es parte de la naturaleza</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">Su concepci&oacute;n del tiempo es lineal</p>
</td>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">Su concepci&oacute;n de tiempo es c&iacute;clica<a href="#3"><sup><strong>3</strong></sup></a></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">El sujeto individual prevalece</p>
</td>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">El sujeto es colectivo</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">Su visi&oacute;n de econom&iacute;a se sustenta en  el modelo de acumulaci&oacute;n de bienes y riqueza (cremat&iacute;stico) cuyo eje es el mercado</p>
</td>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">Su visi&oacute;n de econom&iacute;a se sustenta en  un modelo de seguridad (&ldquo;vivir bien&rdquo;), en donde el mercado es una de sus estrategias</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">Su base jur&iacute;dica se sustenta en el derecho romano (leyes)</p>
</td>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">Su base jur&iacute;dica se sustenta en el derecho  consuetudinario (usos y costumbres)</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">Su institucionalidad es vertical y jer&aacute;rquica</p>
</td>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">Su institucionalidad es horizontal y concertada</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">El ejercicio democr&aacute;tico privilegiado es el representativo v&iacute;a partido o grupo pol&iacute;tico</p>
</td>
<td width="250" valign="top" style="padding-left:5px; padding-right:5px">
<p align="left">El ejercicio democr&aacute;tico privilegiado es el de participaci&oacute;n directa </p>
</td>
</tr>
</table>
<p>D&eacute;monos cuenta que cada urdimbre de cultura sostiene una trama de prácticas de vida diferentes y si seguimos podemos encontrar m&aacute;s diferencias; es un primer paso el entenderlas en su propio contexto cultural y con sus propias categor&iacute;as (autenticidad). El paso siguiente es establecer el di&aacute;logo que va m&aacute;s all&aacute; de una simple conversaci&oacute;n; lo que tiene que entrar en di&aacute;logo son estas diferencias que corresponden a l&oacute;gicas de vida distintas, de all&iacute; que el di&aacute;logo intercultural se denomine tambi&eacute;n di&aacute;logo dial&oacute;gico (di&aacute;logo a través de lógicas). Resultado de ello ser&aacute; el ubicar las &ldquo;equivalencias de sentido&rdquo; que permitir&aacute;n el entendimiento y la soluci&oacute;n del conflicto.</p>
<p>Pero para que eso sea posible es necesario contar con facilitadores interculturales y el gran desaf&iacute;o, tanto para el Estado como para los pueblos hasta hoy invisibilizados, es formarlos. </p>
<p>Una meta m&aacute;s ambiciosa es lograr un Estado plural, que legitime las diferencias y las incluya en la configuraci&oacute;n de un Estado que cobije a todos. La  Constituci&oacute;n pol&iacute;tica reconoce, declarativamente, la pluralidad cultural pero hay que hacerla efectiva. Existe un instrumento que es el Convenio 169 de la OIT: utilic&eacute;moslo para darle contenido y praxis a esa pluralidad.</p>
<hr />
<p><strong>NOTAS</strong></p>
<p>Tema tratado en el Taller de capacitación: “Protección de los recursos naturales de los pueblos indígenas”; organizado por Derechos Humanos y Medio Ambiente, Puno, 15-16 Junio del 2011. </p>
<p><a href="#01" name="1"><strong>1.</strong></a> Fernando, Montes Ruiz. <a href="http://casadelcorregidor.pe/colaboraciones/_biblio_Montes_Ruiz.php">http://casadelcorregidor.pe/colaboraciones/_biblio_Montes_Ruiz.php</a> (14/6/2011)</p>
<p><a href="#02" name="2"><strong>2.</strong></a> Los&nbsp; Wari, Inca y Aymara, desarrollaron experiencia de Estado. Ver, entre otros: Tristan Platt <a href="http://casadelcorregidor.pe/colaboraciones/_biblio_Platt.php">http://casadelcorregidor.pe/colaboraciones/_biblio_Platt.php</a> (14/6/2011)</p>
<p><a href="#03" name="3"><strong>3.</strong></a> Blithz Lozada Pereira. <a href="http://casadelcorregidor.pe/descarga/Lozada%20Pereira%20Blithz.pdf">http://casadelcorregidor.pe/descarga/Lozada%20Pereira%20Blithz.pdf</a> (14/6/2011)</p>
<hr />
<p>Publicado en: Diario <em>Los Andes</em>. Lunes 27 de junio 2011. A&ntilde;o 83. N&ordm; 23949. P&aacute;g. 4 </p>
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		</item>
		<item>
		<title>MUJER INDÍGENA Y DERECHOS HUMANOS. Emergencia y Reconocimiento</title>
		<link>http://casadelcorregidor.pe/blog/2011/06/23/mujer-indgena-y-derechos-humanos-emergencia-y-reconocimiento/</link>
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		<pubDate>Thu, 23 Jun 2011 15:29:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paul</dc:creator>
				<category><![CDATA[Boris Rodríguez]]></category>
		<category><![CDATA[Inter-culturas, interculturalidad]]></category>

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		<description><![CDATA[La violencia, discriminación y exclusión de la mujer indígena, es un fenómeno que parte de la historia de despojo al que fueron sometidos los Pueblos Indígenas a lo largo de los procesos de conquista, colonización y conformación de los Estados nacionales. Antes de dichos procesos, las mujeres indígenas contaban con prestigio y reconocimiento por su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La violencia, discriminación y exclusión de la mujer indígena, es un fenómeno que parte de la historia de despojo al que fueron sometidos los Pueblos Indígenas a lo largo de los procesos de conquista, colonización y conformación de los Estados nacionales. <span id="more-198"></span>Antes de dichos procesos, las mujeres indígenas contaban con prestigio y reconocimiento por su participación en los distintos espacios de sus comunidades. Hoy, ese proceso de sometimiento, al que fueron sometidas, se viene superando lentamente, debido a la emergencia, avance y reconocimiento, a nivel nacional e internacional, de sus derechos.</p>
<p><strong>EXCLUSIÓN HISTÓRICA</strong></p>
<p style="text-indent:30px">La conquista, la colonia y la república, originaron las peores formas de violencia, discriminación y exclusión de los Pueblos Indígenas, pues se impusieron como proyectos de dominación que respondieron a un solo patrón etnocéntrico, individualista y homogeneizante, que no solo desestructuraron la organización social, política, económica y cultural de los <a name="01"></a>Pueblos Indígenas, sino que también, desarticularon y fragmentaron su visión para desenvolverse en completa y armónica interrelación de equilibrio, reciprocidad y complementariedad con su entorno<a href="#1"><strong>(1)</strong></a>.</p>
<p style="text-indent:30px">Sin embargo, son las mujeres indígenas las que han venido padeciendo en mayor medida los efectos de la imposición de esta cultura occidental, altamente individualista, excluyente y discriminatoria, pues no solo las ha despojado del prestigio y reconocimiento que tenían, por su participación y conocimientos en lo social, político, económico y cultural, en sus comunidades, sino que también ha originado su desvalorización como mujeres indígenas tanto al interior como fuera de sus comunidades.</p>
<p style="text-indent:30px"><a name="02"></a>Este despojo y desvalorización de la mujer indígena, se ha debido fundamentalmente a la imposición de las relaciones de género<a href="#2"><strong>(2)</strong></a> de una sociedad occidental machista, que ha dejando muy marcada las diferencias de lo femenino y lo masculino en los distintos roles, tareas y actividades de hombres y mujeres pertenecientes a la cultura indígena. <a name="03"></a>Asimismo, esta situación se ha visto acrecentada por la implementación de políticas de negación y vulneración de sus derechos<a href="#3"><strong>(3)</strong></a>.</p>
<p><strong>EMERGENCIA DE DERECHOS</strong></p>
<p>La aprobación de la  Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966), y del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), en el seno de las Naciones Unidas, sentaron las bases para iniciar la construcción de un cuerpo legal de derechos humanos. Sin embargo, ninguno de éstos hizo referencia a los derechos de los pueblos indígenas, ya que establecieron un catálogo de derechos, inspirados en concepciones individualistas y universalistas, que los invisibilizaron aún más. <a name="04"></a>Por esta razón, las mujeres indígenas y sus problemáticas, nunca existieron y menos figuraron en el contexto mundial<a href="#4"><strong>(4)</strong></a>.</p>
<p style="text-indent:30px">Frente a lo descrito, la emergencia de los Pueblos Indígenas (1980), originaron cambios significativos en la normativa de los derechos humanos existente. <a name="05"></a>Así, a nivel internacional se iniciaron debates para la adopción de instrumentos de protección de sus derechos<a href="#5"><strong>(5)</strong></a>, y a nivel nacional, muchos Estados realizaron reformas en sus legislaciones internas en torno al reconocimiento de estos derechos. <a name="06"></a>Asimismo, distintos órganos internacionales de derechos humanos, se han ido pronunciando en ese sentido, lo más relevante ha sido la sentencia que emitió la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de la Comunidad Awas Tingni contra Nicaragua<a href="#6"><strong>(6)</strong></a>, en donde por primera vez, dicho órgano, reconoce la cosmovisión de la Comunidad indígena para sustentar su derecho de propiedad a la tierra.</p>
<p style="text-indent:30px">En todos estos procesos reivindicativos, los aportes de las mujeres indígenas han sido muy valiosos, pues <a name="07"></a>no solo han logrado articular y conformar espacios propios para intercambiar sus posiciones, propuestas y fortalecer su identidad y participación internacional<a href="#7"><strong>(7)</strong></a>, sino que han permitido repensar la naturaleza del Estado, la sociedad, la democracia y el respeto de los derechos humanos desde un enfoque más integral y equilibrado, partiendo de su rol importante como cuidadoras y transmisoras de conocimientos, valores y saberes tradicionales de sus culturas indígenas.</p>
<p><strong>ESPECIFICIDAD PARA SU RECONOCIMIENTO</strong></p>
<p>Las reformas modernas liberales de fines del siglo XIX, no han hecho sino reforzar el imaginario patriarcal, reactualizándolo con nuevas leyes y códigos de comportamiento homogenizantes. Así, este proceso liberal que funda la noción de los derechos humanos, a partir de principios de igualdad y libertad, busca el sometimiento de las mujeres – no solo indígenas – a un sistema patriarcal, a través de restricciones o arcaísmos legales que han terminando negando el propio sustento de los derechos humanos.</p>
<p style="text-indent:30px"><a name="08"></a>Ante ello, la demanda de las mujeres indígenas a partir de su propia cosmovisión andina, es restablecer el equilibrio principal entre los géneros, poniendo en práctica sus principios de reciprocidad y complementariedad entre hombres y mujeres<a href="#8"><strong>(8)</strong></a>. En este sentido, vienen planteando que la perspectiva de género &#8211; como se maneja en el movimiento feminista &#8211; parta del reconocimiento y respeto de la multiculturalidad e interculturalidad, en donde las mujeres indígenas de cosmovisiones basadas en la dualidad, entienden la equidad de género dentro de la complementariedad armónica de hombre y mujer, y no dentro de una autonomía de género o superioridad de un sexo sobre otro.</p>
<p style="text-indent:30px">Es así, que a partir de la especificidad de sus derechos, basada en su propia cosmovisión, los roles de la mujer indígena han venido cambiado en los últimos tiempos, y muchos valores y elementos de la cultura machista occidental, que se implantaron e insertaron en la vivencia de <a name="09"></a>los pueblos indígenas, hoy vienen siendo desplazados por múltiples factores, en especial por la afirmación y reconocimiento de sus derechos individuales y colectivos a una identidad y autodeterminación propia como pueblos indígenas<a href="#9"><strong>(9)</strong></a>.</p>
<p><strong>CONCLUSIONES</strong></p>
<p>Sin lugar a dudas, los procesos de la conquista, la colonia y la república, originaron nefastas consecuencias en las estructuras de la organización social, política, económica y cultural de los Pueblos Indígenas, lo que provocó la desarticulación y fragmentación de sus principios de armonía, equilibrio, reciprocidad, correspondencia y complementariedad entre géneros, originando la exclusión, violencia y discriminación de la mujer indígena, tanto en el ámbito público como en el privado.</p>
<p style="text-indent:30px">Sin embargo, la afirmación de su identidad y el reconocimiento de sus derechos específicos vienen desplazando los elementos machistas de la cultura occidental y restableciendo el equilibrio armónico entre géneros, a partir de sus principios de armonía, equilibrio, reciprocidad, correspondencia y complementariedad propios de su cosmovisión.</p>
<p><strong>BIBLIOGRAFÍA</strong></p>
<p>CALFIO MONTALVA,  Margarita y VELASCO, Luisa Fernanda. <em>Mujeres indígenas en América latina: ¿Brechas de género o de étnia?</em>. CEPAL; Seminario Internacional: pueblos indígenas y afrodescendientes de America Latina y el Caribe: Relevancia y pertinencia de la información sociodemográfica para políticas y programas. Santiago de Chile; 27 al 29 de abril de 2005.</p>
<p>FRANCO VALDIVIA, Rocío. Miradas. Cruzadas: el acceso de las mujeres a la justicia desde el género y la cultura. En: <em>Acceso la justicia en el mundo rural</em>. Lima: Instituto de Defensa Legal, Área acceso a la justicia; 2007.</p>
<p>MEZA, María Eugenia. <em>Situación de la Mujer Rural en el Perú</em>. Chile: Red Internacional del Libro; 2005. Disponible en: http://www.rlc.fao.org/es/desarrollo/mujer/docs/peru/pertotal.pdf</p>
<p>PAREDES PIQUÉ, Susel. Violencia contra la mujer y el niño en el sector rural: el caso de la defensoría comunal indígena de la FEMAAM. En: <em>Acceso la justicia en el mundo rural</em>. Lima: Instituto de Defensa Legal, Área acceso a la justicia; 2007.</p>
<p>ROSTWOROWSKI, María. <em>La mujer en el Perú prehispánico</em>. Lima: IEP. (Documento de Trabajo, 72. Serie Etnohistoria, 2); 1995.</p>
<hr />
<p><strong>NOTAS</strong></p>
<p><a name="1" href="#01"><strong>(1)</strong></a> A pesar de las constantes violaciones a los derechos de los pueblos indígenas, a través de un sin fin de asesinatos, masacres, genocidios, desplazamientos forzosos y violaciones masivas, subsisten a la fecha más de 40 millones de indígenas en América Latina, lo que constituye más del 10% de la población total de la región; del cual aproximadamente, un 59% (26,5 millones) son mujeres. México, Ecuador, Bolivia, Guatemala y Perú son los países con mayor número de pueblos indígenas.</p>
<p><a name="2" href="#02"><strong>(2)</strong></a> Entendemos por género, la visión de las relaciones de los dos sexos, no solamente en términos de la división sexual del trabajo, sino de cómo se ven los hombres y mujeres de una cultura y cuál es su relación recíproca.</p>
<p><a name="3" href="#03"><strong>(3)</strong></a> Como sus derechos específicos -individuales y colectivos-, a la salud, educación, desarrollo, identidad, autodeterminación, territorio, entre otros.</p>
<p><a name="4" href="#04"><strong>(4)</strong></a> Las mujeres indígenas y sus problemáticas no figuraron en la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1975; solo figuraron, luego de transcurridos 20 años, en la realización de la IV Conferencia Mundial de la Mujer de 1995.</p>
<p><a name="5" href="#05"><strong>(5)</strong></a> A nivel mundial, se establece el Convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales de la OIT; el Consejo de Derechos Humanos de la ONU inicia negociaciones sobre la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (adoptada 2007). A nivel regional, el Sistema Interamericano, inicia trabajos conducentes a la adopción de una Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.</p>
<p><a name="6" href="#06">(6)</a> Corte Interamericana de Derechos Humanos, Sentencia (fondo y reparaciones) del 31 de Agosto de 2001.</p>
<p><a name="7" href="#07"><strong>(7)</strong></a> Espacios como, el Enlace Internacional de Mujeres Indígenas, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas, las Cumbres Indígenas, y recientemente la Primera Cumbre de Mujeres Indígenas.</p>
<p><a name="8" href="#08"><strong>(8)</strong></a> <em>Género desde la perspectiva de las mujeres indígenas</em>, Primera Cumbre de Mujeres Indígenas de América, URACCAN &#8211; 2003</p>
<p><a name="9" href="#09"><strong>(9)</strong></a> El reconocimiento de los derechos como pueblos indígenas marca las particularidades inherentes a una entidad colectiva diferenciada, que es portadora de códigos culturales, una concepción específica del mundo y de las relaciones entre el hombre, mujer y naturaleza.</p>
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