Desde el rincón /
Cabildo abierto. Revista de análisis político. Puno, Perú. N° 10, octubre 2005. Pág. 18.

¿Cuestión de mistis? (*)

El 30 de octubre, parte de los peruanos, tenemos que decidir si nos integrarnos entre dos o más departamentos para conformar regiones, según fueron aceptados los expedientes técnicos presentados al Consejo Nacional de Descentralización. Seguro el Consejo ha tenido criterios para la aceptación de expedientes pero vaya usted a saber ¿cuáles serían éstos?, por tal, y es más que seguro, el proceso ha sido eminentemente burocrático.

Estos días se discute el asunto en la televisión, radio y algo en la prensa y casi siempre, aparece la misma gente (¡Las mismas caras, los mismos discursos!) diciendo como argumento más convincente que "unidos somos más fuertes". Pero, a la población, que es la que va a decidir, ni se la oye; es más, cuando desde una conversación de a dos se toca el tema, lo que resulta es un "no sabe", "no opina" o en su defecto, sólo sabe que SE TIENE que votar y que si no lo hace tendrá que pagar una multa y uno piensa de inmediato en ¡cómo empobrecemos a la Democracia!

¿Será sólo una cuestión de falta de información a la población, como dicen los que siempre aparecen en los medios, la razón por la que la gente del común, no tiene opinión? Pero, ¡si el sentimiento contra el centralismo es fuerte!, ¡vivimos y sufrimos el centralismo, todos los días!, ¡cotidianamente!. Y entonces, ¡¿por qué será que si no hay información desde un lado, no se la busque desde el otro lado?!

O será la razón de siempre: ¡la exclusión!. Como sabemos más del 70% de la población del área que se pretende integrar (Tacna, Arequipa, Puno) o es quechua o es aymara. Entonces, ¿cómo se la ha considerado en el expediente técnico?. O, ¿se ha considerado, por decir, su conocimiento sobre el uso y manejo del territorio o del espacio, si lo que se pretende integrar es eso?¿O sólo se la ha considerado como población pobre, o muy pobre, que además no tributa oficialmente? ¿Se ha ubicado, por casualidad, cuáles de sus representantes han participado en la elaboración de ese expediente?

Sin embargo, hay que reconocer que sí se ha considerado, como único elemento de cultura viva, al idioma aymara. Aunque sea un reconocimiento utilitario y funcional a la propuesta oficial. Creo que difícilmente, y ojalá me equivoque, los burócratas que han elaborado el expediente técnico hayan considerado que el idioma no sólo es una forma de comunicarse o relacionarse, es fundamentalmente una forma de comunicar una manera de pensar, de sentir y de entender el mundo.

Lo cierto es que la gente no participa y no lo hace porque el sujeto, que en nuestra realidad es colectivo: ¡no fue invitado!, no fue convocado a una discusión en la que ese "sujeto" es el actor principal. Con mucha razón, la mayoría pensará ¡es cuestión de mistis! y efectivamente, si analizamos, quiénes han planteado y promulgado la ley, quienes la pusieron en marcha, quienes elaboraron el expediente técnico, quiénes salen en los medios a señalar sus bondades, pues no son precisamente sujetos representantes de ese 70% excluido. E históricamente fue así, este es el noveno intento de regionalizar el país, desde que se formó como tal. El más inclusivo, que según los estudiosos, fue el del General Santa Cruz, con su confederación Perú-Boliviana, duró no más de 7 meses.

Entonces, ¿por qué extrañarse que la población mayoritariamente no participe?, que sienta que será más de lo mismo, que ponga en duda el que tendrán más posibilidades, que desconfíe de que ahora si llegó el turno, que piense que no se reproducirá el centralismo en la "nueva región" si es uno de los modos que ha tenido la "sociedad mayor" de reproducir su exclusión. Para este 70%, la discusión se convierte en una abstracción más; en consecuencia, le interesa en la medida de sus posibilidades concretas y objetivas.

(*) Ana María Pino Jordán
promotora@casadelcorregidor.pe