«'Madre tierra' y 'mujer indígena'» (*)

Encuentro: Madre tierra y Neo-colonialismo
Puno, Auditorio del Poder Judicial, noviembre 20, 2013.
(video)

 

Debo confesar que tuve reparos iniciales en el tema que se me propuso tratar (Madre tierra y mujer indígena), pero luego lo asumí, más que para abordarlo en su contenido, como una provocación intelectual en la búsqueda de herramientas para la acción.

Me inspiré en Fanon, que luego de trabajar Piel negra, máscaras blancas (1), llega a la conclusión que ser colonizado es más que ser subyugado físicamente, es serlo cultural y subjetivamente; a lo físico le agregaría económico, político, social y espistemológicamente. Propongo, como provocación, poner en práctica un ejercicio que venimos probando en el grupo de estudio que produce la revista Pluralidades, que pretende servir para el debate intercultural. El ejercicio es de autoreflexión en torno a cómo cada uno de nosotros reproduce colonialidad.

El tema del encuentro es Neo-Colonialismo, que para los que aún no se familiarizaron con él, en buen romance, significaría un nuevo o renovado colonialismo. El sufijo “ismo” de la palabra, estaría indicando que se trata de una corriente de pensamiento, una escuela o una doctrina. En cualquier caso, estaríamos casi frente a una ideología que se origina en la época histórica (la de las colonias) en la que una potencia (reino, país) dominaba a otra. En ese proceso, esa ideología le servía para legitimar política, social, económica y culturalmente, ante propios y extraños, la dominación, en el pre-supuesto que los dominadores eran superiores y los dominados, inferiores y que lo mejor que podría ocurrirles, a los dominados por supuesto, lo más civilizado, era que tengan la oportunidad de ser iguales a los dominadores (Cfr. Quijano, Fannon, Estermann, Walch, Escobar, entre otros).

En el caso concreto de nosotros, los latinoamericanos, la dominación provino de una potencia europea (para el caso no importa si la mejor o peor, porque hay quienes piensan que nuestro drama es que nos dominó el reino de España); en consecuencia, nuestro devenir histórico estuvo signado por lo que se nos implantó en nuestra genética social: todo lo que viene de Europa es superior.

Sin embargo, ya que el colonialismo, como determinante político quedó en la historia, cuando hoy se habla de neo-colonialismo se refiere, principalmente, a lo que queda de él en términos de superestructura, aún cuando las prácticas imperialistas y de despojo son en la estructura. Creo entender que lo que nos queda de colonialismo, transformado en neo, es el enfoque en este encuentro y a ello está orientado el ejercicio de autoreflexión.

El colonialismo tuvo sus conceptos, símbolos, términos, y el neo-colonialismo tiene renovados los suyos. Retomo entonces mi provocación. La pregunta, para el ejercicio propuesto, es si los términos “madre”, “madre tierra” (equivalente a madre naturaleza), “mujer andina”, forman parte del acervo de esos “renovados términos” y si son los más apropiados para la comunicación intercultural considerando que los utilizamos en espacios pluriculturales de reflexión, como estos.

Madre”, “madre tierra”, “mujer andina”, los hemos tomado de lo que consideramos la tradición del “otro” culturalmente hablando, y lo que hacemos al elegirlos, es hacer traducción de aquellos términos que creemos, nos van a permitir entendimientos comunes, ¿será sí?

Para el ejercicio, intentaré utilizar lo sugerido por Tsenay Serequeberhan para una traducción intercultural (recogido por Santos en su epistemología del sur). Él propone primero un ejercicio deconstructivo para “identificar los residuos eurocéntricos heredados del colonialismo y presentes en los más diversos sectores de la vida colectiva, de la educación a la política, del derecho a las culturas” (2).

Si lo que buscamos es identificar los residuos eurocéntricos, tendremos que buscar en los registros más tempranos de los idiomas nativos; es decir, las expresiones utilizadas en las épocas del encuentro, en donde el interés estaba en comunicarse y el colonialismo estaría por instalarse.

Busco entonces en:
(1) Lexicon. Domingo de Santo Tomás. 1560
(2) Lengua Qquichua o del Inca. Diego Gonzalez Holguín. 1608
(3) Vocabulario de la lengua aymara. Ludovico Bertonio. 1612

Madre

(2)
 
(3) 

Madre que pare/ La madre/ Madre enfermedad de mugeres/ Madre de familias/ Madre del río [pp.576-577]
Madre verdadera/ Madre del río/ Madre donde las mujeres conciben/ Madre, o señora nombre de honra/ Madre e hija/ Madre e hijo [pp. 302-303]
Mama (1)


(2)

(3)

Ama que cria/ ama que da leche a niño/ tía abuela o bisabuela/ tía/ mujer del padre/ señora/ consuegra/ azwa: vinagre/ruk’a: pulgar [pp.294-295]
Madre de todo animal, o la señora, o ama, o la hembra ya paridera mama, o huachak [p. 225]
Metal en piedra (oro o plata)/ hamppatu: sapo grande/ cota: mar o laguna grande/ amca: papa grande/ Nombre de reverencia, madre o señora: mamatay, mamatay [pp. 212-213]

Tierra (2)



(3) 
Tierra toda o mundo/ Tierra de sembrar/ Tierras cansadas apuradas/ Tierra blanca/ Tierra pegajosa/ tierra feliz alegre/ Tierra de eterno consuelo/ Tierra de eterna muerte/ Tierra patria/ Tierra que se labra/ Tierra de temporal/ Tierras tiesas duras de labrar [pp. 679-680]
Tierra o suelo por donde andan los vivientes/ tierra material o como un puñado della/ Tierra de sembrar/ Tierra, jardín, huerta/ Tierra colorada medicinal/ Tierra o patria/ Tierra o provincia [pp. 448-449]
Pacha (1)

(2)
(3)
Tiempo/ suelo/ tierra/ Pacha-kta: [referida] a la tierra, este mundo/ Pacha-manta: engendrado de la tierra [del lugar]  [pp.380-383]
Tiempo, suelo, lugar [p. 268]
Tiempo/ pospuesto significa todo/ adverbio que significa de suyo [pp.II-242-243]
Pachamama, Syrumama (3) La tierra de pan llevar, y acerca de los antiguos  era nombre de reverencia, por ver que la tierra les deba de comer [p.II-242]
Pachamama huahuamaha (3) Tierra yo seré tu hijo [p. II-242]

No tenemos tiempo ahora para revisar todas las acepciones de los términos, lo podrán hacer luego y con calma; pero, analizando con cuidado las traducciones tanto del idioma nativo al castellano como de éste al idioma nativo, encontraremos una constante: todas las acepciones son funcionales y contextuales.

Dentro de los términos encontramos que “Madre tierra” en el sentido de “madre naturaleza” parecería ausente. De allí es posible concluir que “madre tierra” en la interpretación nuestra, desde el antropocentrismo, resultaría una abstracción y por consiguiente una especie de re-significación. Le hemos dado un sentido en el supuesto que corresponde al sentido andino. En concreto es nuestra interpretación. Tendríamos que tenerlo en cuenta para el diálogo intercultural.

Respecto al término “mujer andina”, quisiera recoger la reflexión de Fernando Coronil. Él, en un sugerente ensayo (más allá del occidentalismo) muestra cómo el eurocentrismo se legitima y empodera como occidentalismo y que para ello tiene una serie de prácticas de representación con las que produce su concepción del mundo. Señala que estas prácticas son:
1. Separan los componentes del mundo en unidades aisladas;
2. desligan historias relacionadas entre sí;
3. transforman la diferencia en jerarquía;
4. naturalizan dichas representaciones; y por lo tanto
5. intervienen, aunque inadvertidamente, en la reproducción de las relaciones asimétricas de poder existentes (3).

Entonces, cuando hablamos de “mujer andina” reflexionemos un poquito sobre lo que estamos representando y nos daremos cuenta, siguiendo a Coronil, que se expresan las 5 prácticas del occidentalismo y que en consecuencia, tendríamos que ser claros que estamos tratando los temas desde nuestra visión del mundo, legítima por cierto, y podríamos hablar de violencia de género, inequidad, machismo, derechos reproductivos, derechos sexuales, aborto, etc., pero estamos hablando desde nuestra concepción de género y no podríamos afirmar que en el modo indígena de sentir la vida esta construcción de relaciones, entre hombres y mujeres, es la misma o tiene el mismo sentido. Podríamos concluir también que estamos lejos de liberarnos del neo-colonialismo otorgándole el mismo contenido y problemática de género a/en todas las culturas.

Con eso lo que pretendo es mostrar cómo, sobretodo inconscientemente, reproducimos colonialismo generando nuevos términos, nuevos símbolos, hasta nuevos conceptos que no nos liberan, sino que continúan en formas neo-coloniales.

Necesitamos releer, con nuestra mente interpelada constantemente y en clave de descolonialización, la realidad que nos rodea, mirar con los dos ojos (parafraseando a Javier Medina)(4)e intentar el diálogo intercultural en la perspectiva de una sociedad más humana y libre de cadenas. Debemos hacerlo porque la reserva moral de la humanidad está en los pueblos indígenas, y sin descolonización, el diálogo intercultural será una utopía.

Sugiero revisar, para el caso de una lectura alternativa sobre género, el trabajo de Yanett Medrano sobre el chacha-warmi que además tiene una profusa bibliografía (5) como para profundizar.

Muchas gracias.


NOTAS

1. Frantz Fanon. Piel negra, máscaras blancas. Buenos Aires, Argentina: Abraxas. Traducción de Angel Abad, 1973. 192 pp.

2. Santos, 2010. Una epistemología del sur. Pág. 46

3. Fernando Coronil. “Más allá del occidentalismo: hacia categorías geohistóricas no-imperialistas”. En: Teorías Sin Disciplina: Latinoamericanismo, Poscolonialidad y Globalización en Debate. Santiago Castro Gómez, Eduardo Mendieta, Miguel Ángel Porrúa. 1998. Pp. 294:130

4. Javier Medina. Mirar con los dos ojos. Gobernar con los dos cetros: Insumos para profundizar el proceso de cambio como un diálogo de matrices civilizatorias. La Paz, Bolivia: GarzAzul Impresores Editores, enero 2010. 207 pp.

5. www.pluralidades.casadelcorregidor.pe/pluralidades_1/pluralidades_1_11-39.pdf (Ingreso: 18/11/2013)

 

(*) Ana María Pino Jordán
promotora@casadelcorregidor.pe
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