{"id":44,"date":"2009-05-16T15:15:22","date_gmt":"2009-05-16T15:15:22","guid":{"rendered":"http:\/\/casadelcorregidor.pe\/blog\/?p=44"},"modified":"2009-08-06T17:37:37","modified_gmt":"2009-08-06T17:37:37","slug":"%c2%bfquien-mato-a-cirilo-robles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/casadelcorregidor.pe\/blog\/2009\/05\/16\/%c2%bfquien-mato-a-cirilo-robles\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Cirilo Robles?"},"content":{"rendered":"<p>Los derechos humanos, los de la Declaraci\u00f3n Universal aprobada en Naciones Unidas, nacen como respuesta pol\u00edtica liberal de occidente ante los horrores sucedidos en la  Europa de la segunda guerra mundial so pretexto del \u201cimperio\u201d del nacionalismo como pol\u00edtica de Estado. En consecuencia, s\u00f3lo hay que mirar un poco de historia para percibir que en sus or\u00edgenes, los derechos humanos se establecen para poner l\u00edmites al poder; el humanismo a\u00fan no fue una corriente de cuyas luchas se conquistaran los derechos humanos. Fue una de esas tantas decisiones que se establecen de arriba para abajo, resultado del debate l\u00facido.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-indent: 35.4pt; line-height: 125%Rubio (2002: 3-4) nos recuerda que estamos en la tercera generaci\u00f3n de los derechos humanos (Viena, 1993) que es la que incorpora los \u201cderechos colectivos (a la paz, al desarrollo, a un medio ambiente, a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos colonizados)\u201d. La segunda, incorpor\u00f3 los derechos sociales, econ\u00f3micos y culturales; y la primera defini\u00f3 los civiles y pol\u00edticos. Esperemos que una cuarta generaci\u00f3n incorpore, lo que a\u00fan est\u00e1 en debate, los derechos resultado del ejercicio de la diversidad cultural dentro de sociedades y Estados plurales. En este camino, es un avance, pero insuficiente, el hecho que Naciones Unidas haya promulgado, por separado, en setiembre 2007, la Declaraci\u00f3n de Derechos de los Pueblos Ind\u00edgenas.<\/p>\n<p style=\"text-indent: 35.4pt; line-height: 125%;\">Y es que cada vez las diferencias culturales son m\u00e1s evidentes y hoy, descalificarlas resulta m\u00e1s bien una violaci\u00f3n al derecho de ser y existir de pueblos enteros. <\/p>\n<p style=\"text-indent: 35.4pt; line-height: 125%;\">Sin ir muy lejos, vivimos en Puno con una mayor\u00eda de poblaci\u00f3n que se sustenta en una matriz cultural andina, diferente a la occidental, y que le imprime un sentido diferente a su vida; sin embargo, cuando tenemos que intervenir en esa realidad, lo hacemos con criterios que no le corresponden; y en consecuencia, el resultado deviene casi en patol\u00f3gico y lo que es peor, muchas veces atenta contra la dignidad de las personas en su posibilidad de \u201cbuen vivir\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-indent: 35.4pt; line-height: 125%;\">Es el caso de Cirilo Robles, el ex alcalde de Ilave, aparentemente linchado por la poblaci\u00f3n en el ejercicio de sus funciones en el 2004. Los an\u00e1lisis se han realizado sin haber revisado trabajos m\u00e1s consistentes sobre los aymaras. Ello habr\u00eda permitido neutralizar ideas estereotipadas sobre ellos.<\/p>\n<p style=\"text-indent: 35.4pt; line-height: 125%;\">Se ha escrito mucho sobre la ausencia del Estado como responsable del problema; tambi\u00e9n se ha escrito sobre la dignidad vulnerada, que en esta situaci\u00f3n habr\u00eda tenido su chispa en la burla causada desde la formalidad del sistema: es decir, su autoridad municipal, la dejadez y no presencia permanente y oportuna del Estado y la \u201cfalta de previsi\u00f3n de la violencia estructural de la cultura aymara\u201d (Espez\u00faa 2008).<\/p>\n<p style=\"text-indent: 35.4pt; line-height: 125%;\">Sin embargo, pocos han utilizado criterios aymaras. Con ojos y sentir aymara se podr\u00eda decir tal vez que el elemento central fue la  TRAICI\u00d3N. El alcalde fue elegido, por aymaras, por su origen y adscripci\u00f3n aymara; pero, los c\u00f3digos que utiliz\u00f3 no fueron aymaras, su gesti\u00f3n tampoco tuvo en cuenta el ser aymara; su formaci\u00f3n profesional lo acultur\u00f3, \u00e9l pas\u00f3 por la universidad, que es el aparato en donde el sistema hegem\u00f3nico y la matriz cultural que lo sustenta, no andina por supuesto, forma y prepara sus cuadros de recambio, que le van a permitir reproducirse; sigui\u00f3 una profesionalizaci\u00f3n acad\u00e9mica (una maestr\u00eda) en Chile, lo que con seguridad hizo que terminara por asumir como propios los sentidos y l\u00f3gicas de la cultura dominante; eso es lo que \u00e9l demostr\u00f3 en su gesti\u00f3n municipal y en su relaci\u00f3n con la gente que lo eligi\u00f3. Muchos de nuestros profesionales lo hacen honestamente y de buena fe desde la idea que es lo mejor para los suyos; pero eso es reproducir tambi\u00e9n una mentalidad colonial, celosamente cultivada, que considera que los \u201cotros\u201d, los diferentes culturalmente hablando, si quieren ser mejores tienen que aculturarse. La traici\u00f3n para los aymaras es un delito supremo. Pueden aceptar la traici\u00f3n de alguien que no es aymara, pero es inaceptable de un hermano cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 125%;\">Espez\u00faa (2008:163) se\u00f1ala, defendiendo su posici\u00f3n de la dignidad como derecho, que \u201cla dignidad resultar\u00eda un valor absoluto, incluso superior al valor de la vida, ya que \u00e9sta puede ceder en aras por ejemplo de la defensa de la patria, mientras que la dignidad deber\u00eda actuar siempre\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 125%;\">Habr\u00eda que pensar por qu\u00e9 hacemos positiva la pena de muerte para un traidor a la patria (\u201ccomunidad imaginada\u201d)<a name=\"01\" href=\"#1\"><span style=\"font-size: 9pt;\"><strong>[1]<\/strong><\/span><\/a> y nos parece execrable el castigo para alguien que traiciona a su \u201cpueblo\u201d, a su naci\u00f3n originaria (\u201ccomunidad hist\u00f3rica\u201d). El caso Ilave tiene que ser revisado porque para los propios aymaras, el asesinato no es un tipo de condena en lo que podr\u00edamos llamar su C\u00f3digo penal; peor o m\u00e1s terrible que la muerte es la expulsi\u00f3n, como indeseable, de su condici\u00f3n de aymara. La pregunta entonces sigue, y tendr\u00eda que ser \u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Cirilo Robles y por qu\u00e9?; tal vez all\u00ed encontremos que el crimen responde a criterios m\u00e1s occidentales que andinos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 125%;\">As\u00ed como este caso, tendr\u00edamos que re-leer, re-analizar a nuestra sociedad y su trayectoria hist\u00f3rica; c\u00f3mo, por ejemplo, apreciamos acciones de hero\u00edsmo e inmolaci\u00f3n en nombre de una causa (Olaya, Carri\u00f3n, entre otros) que se hicieron en aras de valores impartidos por el sentido que le da su cultura. El individuo atenta contra su vida, en buena cuenta no la respeta, o la pone al servicio de los dem\u00e1s y recibe una valoraci\u00f3n positiva por parte de la sociedad y del sistema. Sin embargo, cuando un ind\u00edgena amerindio se inmola en un ritual que es parte fundamental de su concepci\u00f3n de vida y que tal vez es su contribuci\u00f3n al \u201cbuen vivir\u201d de los suyos y de todo lo que se le relacione, es considerado \u201csalvaje\u201d o se le valora negativamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 125%;\">Retomo para el caso, la propuesta de Eberhard (2002:20, 3) sobre el enfoque de su \u201cpraxis diantropol\u00f3gica\u201d para el ejercicio de buscar interculturalidad sobre la base que \u201cCompartir, que significa dar y recibir, es s\u00f3lo posible a trav\u00e9s del reconocimiento del otro. Sin reconocimiento no hay participaci\u00f3n. Y sin participaci\u00f3n no se pueden lograr consensos, no hay construcci\u00f3n de un futuro com\u00fan.\u201d<\/p>\n<p style=\"line-height: 125%\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"line-height: 125%;\">\nEBERHARD, Christoph. \u201cDerechos humanos y di\u00e1logo intercultural\u201d. En: CALVO GARC\u00cdA, Manuel, Ed. <em>Identidades culturales y derechos humanos<\/em>. Madrid: Dykinson, 2002, pp. 255-289. <\/p>\n<p style=\"line-height: 125%;\">ESPEZ\u00daA SALM\u00d3N, Boris. <em>La Protecci\u00f3n de la Dignidad Humana: Principio y derecho constitucional exigible<\/em>. Arequipa, Per\u00fa: ADRUS S.R.L, 2008. 218pp.<\/p>\n<p style=\"line-height: 125%;\">ESPINOSA, Oscar. \u201cDesaf\u00edos a la ciudadan\u00eda multicultural en el Per\u00fa: El \u2018mito del mestizaje\u2019 y la cuesti\u00f3n ind\u00edgena\u201d. En: Nila Vigil &#038; Roberto Zariquiey. <em>Ciudadan\u00edas inconclusas: El ejercicio de los derechos en sociedades asim\u00e9tricas<\/em>, 2003, pp.77-89 <\/p>\n<p style=\"line-height: 125%;\">RUBIO CARRACEDO, Jos\u00e9. \u201c\u00c9tica intercultural\u201d. En: CONILL, Jes\u00fas, Ed. <em>Glosario para una sociedad intercultural<\/em>. Valencia: Bancaja, 2002, pp. 149-160.<\/p>\n<div>\n<hr size=\"1\" \/>\n<p><a name=\"1\" href=\"#01\"><span style=\"font-size: 9pt; font-family: Arial;\"><strong>[1]<\/strong><\/a> Benendic Anderson (1993) citado en pie de p\u00e1gina por Oscar Espinoza: \u201cDesaf\u00edos a la ciudadan\u00eda multicultural en el Per\u00fa: El \u2018mito del mestizaje\u2019 y la cuesti\u00f3n ind\u00edgena\u201d.<\/span><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los derechos humanos, los de la Declaraci\u00f3n Universal aprobada en Naciones Unidas, nacen como respuesta pol\u00edtica liberal de occidente ante los horrores sucedidos en la Europa de la segunda guerra mundial so pretexto del \u201cimperio\u201d del nacionalismo como pol\u00edtica de Estado. 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